T-MEC: presión anual y riesgos para México

El T-MEC, que representa cerca del 30 % del PIB mundial, enfrenta desde 2026 revisiones anuales tras la activación de la cláusula sunset. Aunque el tratado se mantendrá al menos diez años, la renovación por dieciséis años queda sujeta a negociaciones continuas entre México, Estados Unidos y Canadá. Esta estructura sustituye la estabilidad de largo plazo por un mecanismo de presión política permanente.

Más del 85 % de las exportaciones mexicanas conservan aranceles cero, pero la incertidumbre sobre reglas de origen y contenido regional ya frena inversiones. Las principales calificadoras han señalado este riesgo como factor que afecta el grado de inversión del país. Sectores clave como automotriz, semiconductores y minerales críticos requieren coordinación entre gobierno y empresas para evitar pérdida de empleos y cadenas de valor.

El verdadero desafío radica en transformar esta inestabilidad en impulso estructural. México necesita pasar de un modelo basado en bajos salarios a uno sustentado en productividad, equidad intergeneracional y consumo interno. La integración con el Plan México solo será efectiva si se prioriza capacitación técnica, carreras STEM y certeza jurídica. De lo contrario, el tratado seguirá erosionándose sin generar crecimiento sostenido.

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