Tasa de usura se pausa en 28,79% para julio de 2026

La Superintendencia Financiera certificó que la tasa de usura para julio de 2026 se mantiene en 28,79% efectivo anual, idéntica a la de junio. Esta pausa interrumpe una secuencia de cuatro meses de alzas consecutivas que habían elevado el techo del crédito de consumo y ordinario en 4,34 puntos porcentuales desde febrero. El interés bancario corriente se ubicó en 19,19%, de modo que cualquier cobro superior a 1,5 veces ese nivel se considera usura penalizada por el Código Penal con penas de hasta 90 meses de prisión.

En términos prácticos, el límite afecta directamente a las tarjetas de crédito y préstamos personales que utilizan la mayoría de los hogares colombianos. Las entidades reportaron tasas efectivas entre 18,37% y 28,77%, con Banco Unión, Coltefinanciera y JFK situadas más cerca del techo, mientras Coopcentral e Itaú operan en niveles considerablemente inferiores.

Efectos diferenciados en el sistema financiero

La estabilidad del techo de usura no implica uniformidad en el comportamiento de las entidades. Los bancos con mayor exposición a clientes de ingresos medios y altos pueden absorber la pausa sin modificar sus márgenes, mientras las cooperativas y fintechs que atienden segmentos de menor calificación crediticia enfrentan mayor presión para mantener colocaciones rentables dentro del límite legal. Esta dinámica refuerza la segmentación del mercado: las instituciones con costos de fondeo más bajos amplían su ventaja competitiva, mientras otras deben endurecer criterios de aprobación para evitar riesgos de cartera.

Un dato relevante es que el crédito productivo de mayor monto subió ligeramente hasta 41,27%, y el de consumo de bajo monto alcanzó 62,66%. Ambas líneas superan con creces el tope del consumo ordinario, lo que indica que el alivio temporal se concentra solo en un segmento del mercado crediticio y deja desprotegidos otros usos productivos que dependen de montos reducidos.

Perspectiva de los hogares y el consumo

Para los hogares, la pausa coincide con el período de mayor demanda de crédito por vacaciones, prima de mitad de año y el Mundial de fútbol. Bancolombia aconseja revisar las tasas y costos de las tarjetas antes de diferir compras, una recomendación que cobra peso cuando el endeudamiento promedio ya muestra señales de tensión. Los consumidores que mantienen saldos revolving cercanos al tope legal verán reducida su capacidad de maniobra si las entidades endurecen condiciones adicionales, como cuotas de manejo o seguros obligatorios.

El análisis de riesgo de sobreendeudamiento se vuelve central: un límite estable no impide que las familias sigan acumulando obligaciones en múltiples tarjetas. La diferencia entre las tasas más altas y las más bajas (más de 10 puntos porcentuales) demuestra que la competencia sigue operando, pero también que el precio final depende de la capacidad de negociación y del perfil crediticio de cada cliente.

Tres implicaciones estructurales

Primero, la pausa refleja una convergencia temporal entre la política monetaria del Banco de la República y la evolución de los indicadores de deuda pública. Si la autoridad monetaria mantiene su tasa de intervención, es probable que el próximo ajuste de la usura sea a la baja, aunque el rezago de cuatro meses en la transmisión de señales impide anticipar cambios inmediatos.

Segundo, la brecha entre el tope de consumo ordinario y las tasas aplicadas a microcrédito productivo y popular urbano revela una distorsión regulatoria que encarece el financiamiento de pequeños productores y emprendedores informales. Esta asimetría puede frenar la recuperación de la inversión en sectores de baja escala, donde el acceso al crédito formal ya es limitado.

Tercero, la competencia entre entidades que cobran por debajo del techo y aquellas que operan cerca del límite genera un efecto de selección adversa: los clientes de menor riesgo migran hacia las ofertas más baratas, dejando a las entidades más agresivas con carteras de mayor riesgo que requieren provisiones adicionales.

Riesgos y escenarios futuros

El principal riesgo inmediato es el repunte del crédito informal si las entidades endurecen sus filtros de originación. La experiencia de periodos anteriores muestra que cuando el techo legal se percibe como restrictivo, parte de la demanda migra hacia prestamistas no regulados que aplican tasas muy superiores. Otro riesgo es el deterioro de la calidad de la cartera de consumo si el crecimiento del salario mínimo no compensa el aumento acumulado de 4 puntos porcentuales en el costo del crédito desde inicios de 2026.

En el mediano plazo, una reducción sostenida de la inflación y eventuales recortes en la tasa de política podrían llevar la usura por debajo de 27% hacia finales de año. Sin embargo, la volatilidad de los mercados de deuda pública y cualquier repunte en las expectativas de inflación podrían revertir esa tendencia. Las entidades que logren diversificar sus fuentes de fondeo y mejorar la eficiencia operativa estarán mejor posicionadas para absorber eventuales bajas en el techo sin sacrificar rentabilidad.

La estabilidad de julio representa, por tanto, un punto de equilibrio frágil que depende tanto de las decisiones del regulador como del comportamiento de los agentes de demanda y oferta en un entorno macroeconómico todavía incierto.

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