El lunes 13 de julio las principales plazas estadounidenses reflejaron con claridad cómo un conflicto geopolítico puede alterar en pocas horas la valoración de sectores enteros. El anuncio de Donald Trump sobre el bloqueo de puertos iraníes y la exigencia de un pago del 20 % por el tránsito por el estrecho de Ormuz provocó un salto inmediato del Brent hasta los 83,30 dólares, un incremento del 9,6 %. Esa variación en el precio del crudo fue suficiente para que el Nasdaq Composite perdiera 408 puntos, un 1,56 %, mientras el S&P 500 retrocedía 60 puntos.

El dato más revelador no fue la magnitud de las caídas, sino su concentración. Las empresas de semiconductores sufrieron descensos superiores al promedio del mercado: Micron cayó 4,4 %, Nvidia 3,5 % y el índice Philadelphia SE Semiconductor quedó claramente rezagado. Este comportamiento indica que los inversores están empezando a cuestionar si el elevado múltiplo de valoración de la inteligencia artificial puede sostenerse cuando el costo de la energía comienza a subir de forma sostenida.
La dependencia energética del ciclo de la IA
Durante los últimos trimestres los centros de datos han incrementado su consumo eléctrico a tasas superiores al 15 % anual. Un Brent que se mantiene por encima de 80 dólares durante varios meses añade un costo estructural que las empresas de semiconductores no pueden trasladar de inmediato a sus clientes. La reacción del mercado el lunes sugiere que los inversores ya descuentan márgenes más estrechos en 2026 y 2027, especialmente en un escenario donde la Reserva Federal se vea obligada a mantener o incluso elevar las tasas de interés para contener la inflación energética.
Los bancos y la prueba de fuego de esta semana
El martes y el miércoles Bank of America, Citigroup, JPMorgan, Goldman Sachs y Wells Fargo presentarán resultados. Los analistas esperan un crecimiento agregado de utilidades del 23,6 % interanual. Sin embargo, las entidades financieras también poseen carteras de crédito expuestas a sectores intensivos en energía y a compañías tecnológicas que ahora enfrentan costos de capital más altos. Cualquier revisión a la baja en las guías de estas instituciones podría amplificar la presión vendedora sobre el Nasdaq en las próximas sesiones.
Perspectivas divergentes entre Asia y Estados Unidos
En Seúl, SK Hynix registró una caída del 15,4 %, la mayor desde su salida a bolsa en 1997. La empresa acababa de debutar en el Nasdaq con una recaudación de 26 500 millones de dólares. En Taiwán, en cambio, TSMC reportó un crecimiento del 68 % en ingresos de junio y sus acciones locales avanzaron 1 %. Esta diferencia muestra que los inversores distinguen entre compañías que ya generan flujo de caja positivo y aquellas cuya rentabilidad depende aún de expectativas de demanda futura de memorias y chips avanzados.
El dilema de la Reserva Federal
El presidente de la Fed, Kevin Warsh, comparecerá ante el Congreso el martes y el miércoles. Los legisladores le preguntarán directamente sobre el impacto inflacionario del conflicto. El rendimiento del bono del Tesoro a diez años ya subió hasta 4,61 %, desde 3,97 % previo al inicio de las tensiones. Si el crudo se mantiene en niveles actuales, la probabilidad de que la Fed posponga recortes de tasas aumenta significativamente. Esa expectativa explica parte del castigo sufrido por las acciones de crecimiento.
Riesgos de segunda ronda para el sector tecnológico
Una prolongación del conflicto podría elevar el Brent hacia los 95-100 dólares. En ese escenario, los márgenes operativos de los fabricantes de chips se reducirían entre 150 y 200 puntos básicos, según estimaciones internas de varias firmas de inversión. Además, la interrupción del tráfico por Ormuz afectaría directamente el suministro de petróleo a Taiwán y Corea del Sur, dos eslabones clave de la cadena de valor de semiconductores. Las empresas que dependen de memorias DRAM y NAND verían incrementados sus costos de producción con mayor rapidez que las que se especializan en lógica avanzada.
Escenarios para los próximos meses
Si el diálogo diplomático logra reducir la tensión antes de finales de agosto, el Brent podría retroceder hacia los 75 dólares y las acciones tecnológicas recuperarían parte del terreno perdido. En cambio, una escalada que incluya ataques a instalaciones petroleras elevaría la prima de riesgo de forma permanente y obligaría a los bancos centrales a priorizar la estabilidad de precios sobre el crecimiento. En ese caso, el múltiplo del Nasdaq podría contraerse entre un 15 % y un 20 % adicional antes de estabilizarse.
El episodio del lunes no representa un cambio estructural en la demanda de inteligencia artificial, pero sí marca el primer momento en que los inversores han aplicado un descuento explícito por riesgo geopolítico y energético al sector. Esa prima de riesgo permanecerá mientras el estrecho de Ormuz siga siendo un punto de fricción entre Washington y Teherán.
