El lunes 13 de julio de 2026 los principales índices estadounidenses registraron pérdidas moderadas pero significativas tras el intercambio de ataques entre Estados Unidos e Irán y el anuncio de Teherán sobre el cierre del estrecho de Ormuz. El S&P 500 perdió 37,47 puntos (0,49 %) hasta situarse en 7.537,92 unidades, mientras que el Nasdaq Composite cayó 282,76 puntos (1,08 %) y cerró en 25.998,85. El Dow Jones Industrial Average descendió 119,99 puntos (0,23 %). Estos movimientos se produjeron en un contexto de subida superior al 3 % en los futuros del crudo, impulsada por la renovada amenaza sobre una de las rutas marítimas más transitadas del mundo.
Cuatro de los once sectores del S&P 500 cerraron en negativo, con el de tecnología de la información liderando las pérdidas al bajar 1,3 %. El índice Philadelphia SE Semiconductor registró una caída del 3,6 % y acumula ya más del 14 % desde su máximo histórico de finales de junio. Empresas como Micron Technology y Sandisk perdieron 7,2 % y 9,5 % respectivamente, mientras que SK Hynix, que debutó en el Nasdaq el viernes previo, retrocedió 7 %.
El estrecho de Ormuz como punto de quiebre energético
El anuncio iraní de cerrar el estrecho de Ormuz revierte el acuerdo provisional alcanzado el mes anterior tras sesenta días de negociaciones. Ese pacto buscaba reabrir la vía marítima y estabilizar el suministro global de energía. La interrupción repentina eleva el riesgo de escasez en Asia y Europa, donde varios países dependen de más del 20 % de su crudo procedente de esa ruta. Los mercados interpretaron el hecho como un shock de oferta más persistente que los episodios anteriores, lo que explica la magnitud del repunte en los precios del petróleo.

Por qué los semiconductores amplifican la reacción
La caída del sector de chips no obedece únicamente al encarecimiento energético inmediato. Los fabricantes de memorias DRAM y NAND dependen de cadenas de suministro globales que incluyen transporte marítimo de materias primas y componentes entre Asia y Estados Unidos. Un incremento sostenido del precio del crudo encarece esos fletes y reduce los márgenes de compañías que ya operaban con valoraciones elevadas tras el repunte de este año. El retroceso de Micron y Sandisk refleja esa doble exposición: mayor costo operativo y menor apetito por activos de crecimiento en un entorno de aversión al riesgo.
Una visión alternativa sobre la exposición tecnológica
Una lectura más profunda indica que la debilidad de los semiconductores podría acelerar la relocalización de parte de la producción hacia regiones con menor dependencia del petróleo del Golfo. Empresas que ya exploran instalaciones en Estados Unidos o México podrían adelantar decisiones de inversión si el conflicto se prolonga más de dos meses. Esta posibilidad explica por qué algunos analistas ven en la caída actual una oportunidad de entrada selectiva en empresas con balances sólidos y menor exposición logística.
Perspectivas contrastadas desde Washington y Teherán
Para la Reserva Federal, el episodio añade incertidumbre justo antes de la comparecencia del presidente Kevin Warsh ante el Congreso el martes y la intervención del gobernador Christopher Waller el mismo lunes. Un encarecimiento prolongado de la energía podría alimentar presiones inflacionarias y complicar la hoja de ruta de recortes de tipos. Desde Teherán, el cierre del estrecho se presenta como herramienta de presión para renegociar términos del acuerdo previo, mientras que Washington evalúa respuestas que eviten una escalada mayor pero mantengan la credibilidad disuasoria.
Riesgos de contagio a la temporada de resultados
La temporada de beneficios del segundo trimestre comienza esta misma semana con los grandes bancos. El consenso espera un crecimiento del 23,7 % interanual en las utilidades del S&P 500. Sin embargo, un petróleo por encima de ciertos umbrales podría erosionar márgenes de compañías de transporte, aviación y consumo discrecional, sectores que hasta ahora habían contribuido positivamente a las estimaciones. Si las guías corporativas incorporan escenarios de mayor costo energético, el repunte bursátil de los últimos meses podría enfrentar revisiones a la baja más amplias de lo previsto.
Escenarios de evolución del conflicto y sus efectos
Si el estrecho permanece cerrado más de treinta días, el precio del Brent podría estabilizarse por encima de los 90 dólares, nivel que históricamente ha coincidido con desaceleraciones en el gasto de capital de empresas tecnológicas. En cambio, una reapertura rápida tras negociaciones discretas devolvería volatilidad pero limitaría el daño estructural. Los inversores también observan posibles sanciones adicionales o bloqueos parciales que mantendrían la prima de riesgo geopolítica elevada durante el resto del verano.
El episodio actual recuerda que la interconexión entre energía y tecnología sigue siendo más estrecha de lo que sugieren las valoraciones de mercado. Las empresas de semiconductores que logren mitigar costos logísticos y diversificar proveedores contarán con ventaja competitiva si la tensión persiste. Por el contrario, aquellas con mayor dependencia del transporte marítimo de bajo costo enfrentan un ajuste más severo en márgenes y múltiplos.
