La temporada de regreso a clases para el ciclo escolar 2026-2027 comenzó con una presión creciente sobre las papelerías y los comercios establecidos de la Ciudad de México. La llegada de artículos escolares importados, principalmente de origen asiático y en algunos casos sin certificaciones o controles de calidad comprobables, ha reducido hasta 50% las ventas de negocios formales, de acuerdo con estimaciones de la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo de la Ciudad de México (Canaco CDMX).
El impacto se concentra especialmente en establecimientos del Centro Histórico, incluida la calle de Mesones, reconocida por la presencia de papelerías y comercios especializados. En esa zona, empresas con años de operación enfrentan una competencia basada en precios significativamente menores, mientras las familias buscan cubrir las listas escolares con el menor desembolso posible.
Una temporada con mayor derrama, pero ventas desiguales
La Canaco CDMX calcula que el regreso a clases generará una derrama económica de 5 mil 870 millones de pesos, 6.3% más que la registrada durante el mismo periodo del año anterior. El crecimiento previsto, sin embargo, no se distribuye de manera uniforme entre los participantes del mercado. Para una parte de los comercios formales, el aumento global del gasto no se ha traducido en una recuperación proporcional de ingresos ni de ganancias.
La diferencia se explica por el comportamiento de los consumidores y por la composición de la oferta. Los artículos importados pueden venderse hasta 70% más baratos que algunas alternativas nacionales o certificadas, una brecha que resulta decisiva para hogares que deben adquirir cuadernos, mochilas, instrumentos de escritura, materiales de geometría y otros productos en un periodo de gasto concentrado.

El presidente de la Canaco CDMX, Vicente Gutiérrez Camposeco, advirtió que esta dinámica incrementa el riesgo de cierre para negocios tradicionales y puede acelerar la desaparición de marcas mexicanas. Las papelerías más emblemáticas de calles como Mesones reportan reducciones de hasta la mitad en sus ingresos, según el organismo empresarial, que atribuye el deterioro a la expansión de locales con mercancía de bajo costo.
El efecto sobre fabricantes y empleos locales
La presión no se limita al punto de venta. Comerciantes afiliados a la cámara señalan que algunos productores nacionales han dejado de fabricar determinados artículos porque no pueden competir con precios de importación que, en su opinión, no siempre reflejan los mismos costos regulatorios, laborales y de calidad que enfrenta la producción formal en México.
El fenómeno alcanza a más de 35 mil unidades económicas, desde microempresas hasta grandes cadenas. La reducción de ventas debilita la capacidad de los establecimientos para sostener empleos, pagar rentas y mantener inventarios amplios durante una temporada que tradicionalmente representa uno de los principales periodos comerciales del año. A mediano plazo, la salida de fabricantes y distribuidores nacionales también puede reducir la diversidad de proveedores disponibles para las familias y las escuelas.
La preocupación central de los comerciantes no es únicamente la presencia de productos extranjeros, sino la falta de condiciones equivalentes de competencia. La importación legal de mercancías puede ampliar la oferta y contener precios; el problema señalado por el sector aparece cuando los artículos ingresan o se comercializan sin garantías suficientes, etiquetado adecuado o comprobación de estándares, y compiten con productos que sí deben cumplir obligaciones fiscales y regulatorias.
El precio bajo puede elevar el gasto familiar
Desde la perspectiva del consumidor, el ahorro inmediato constituye el principal atractivo. No obstante, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) ha advertido que los artículos de menor calidad pueden romperse, perder funcionalidad o requerir reemplazo en poco tiempo. En esos casos, la compra inicial más barata termina generando un gasto adicional y reduce, en lugar de ampliar, el margen disponible de las familias.
El gasto promedio por alumno se ubica entre 2 mil 782 y 4 mil 550 pesos, dependiendo del nivel escolar, la lista solicitada y los productos elegidos. La cifra representa una carga relevante para los hogares capitalinos y afecta directamente a más de 1.2 millones de estudiantes de educación básica en la ciudad. Para las familias con varios hijos, la diferencia entre comprar artículos durables o reponer productos defectuosos puede modificar de manera considerable el costo final del ciclo escolar.
La calidad, sin embargo, no debe confundirse automáticamente con el origen del producto. Un artículo importado que cumple las normas aplicables puede ofrecer una alternativa válida, mientras que un producto nacional también debe responder a requisitos de seguridad y desempeño. La discusión planteada por comerciantes y autoridades se concentra en la necesidad de que todos los bienes disponibles para el consumidor estén debidamente identificados y sujetos a controles verificables.
Planeación y vigilancia ante el regreso a clases
La Canaco CDMX exhortó a padres, madres y tutores a planear las compras, comparar precios y acudir a comercios establecidos. Además del respaldo a la economía local, la compra formal facilita la obtención de comprobantes, permite conocer condiciones de cambio y ofrece mayores posibilidades de reclamar cuando un producto presenta fallas.
La recomendación también implica revisar la calidad de los materiales, evitar adquirir más artículos de los necesarios y distribuir las compras con anticipación para reducir decisiones basadas únicamente en el precio. Para las autoridades, el reto consiste en fortalecer la vigilancia sobre la mercancía comercializada, verificar el cumplimiento de normas y evitar que la protección al consumidor dependa exclusivamente de la capacidad de cada familia para distinguir entre una oferta barata y una compra que puede resultar más costosa.
El regreso a clases mantiene así una doble lectura económica: genera una derrama estimada al alza, pero expone la fragilidad de numerosos comercios y fabricantes frente a una competencia que el sector formal considera desigual. El resultado de la temporada dependerá no sólo del monto total gastado, sino de qué empresas participan en ese flujo, bajo qué condiciones se venden los productos y cuánto terminan pagando las familias por completar el ciclo escolar.
