Toyota Motor North America anunció el traslado gradual de la producción de la camioneta Tacoma desde su planta en Baja California hacia San Antonio, Texas. La medida forma parte de una inversión de 3 mil 600 millones de dólares que ampliará el complejo texano con una segunda línea de ensamblaje y generará 2 mil empleos locales hacia 2030.

La planta de Tijuana, que ensambla el modelo desde 2004 y emplea a más de 2 mil trabajadores, perderá su principal operación sin que la empresa haya definido un producto sustituto ni el número de puestos que permanecerán después de la transición. Toyota mantiene su compromiso con México, pero el comunicado omite detalles sobre reubicación de personal, reducción de turnos o impacto en proveedores locales.
La Tacoma seguirá fabricándose en Apaseo el Grande, Guanajuato, lo que preserva parte de la capacidad mexicana. Sin embargo, el movimiento refleja presiones crecientes para aumentar el contenido estadounidense en la industria automotriz bajo la administración de Trump y las tensiones en torno al T-MEC. El periodo de cuatro años ofrece margen para reconvertir la instalación, aunque la ausencia de un plan concreto deja en suspenso el futuro industrial de la región.
