A partir de julio de 2026 Bogotá dejará de utilizar el Sisben como instrumento de focalización y adoptará el Registro Universal de Ingresos como único sistema para asignar subsidios y ayudas sociales. La decisión, establecida en el Plan Nacional de Desarrollo, representa un cambio estructural en la forma en que el Estado identifica a la población vulnerable y plantea interrogantes sobre la continuidad de los beneficios para miles de hogares capitalinos.
Del Sisben al RUI: diferencias metodológicas
El Sisben clasificaba a los hogares mediante encuestas sociales y declaraciones de los encuestados. El RUI, en cambio, cruzará datos de registros administrativos provenientes de la Dian, el Pila, Adres y otras bases estatales, con actualizaciones automáticas y periódicas. Esta modificación elimina la dependencia de visitas domiciliarias y traslada el criterio de clasificación hacia información tributaria, laboral y de seguridad social. El nuevo registro busca ser universal y neutral frente a programas específicos, aunque su implementación exige una interoperabilidad tecnológica que aún no está completamente desarrollada en la capital.
Preocupaciones en el Concejo Distrital
Durante un debate de control político en el Concejo de Bogotá, el cabildante Oscar Ramírez Vahos advirtió que la ciudad enfrenta el mayor reto social de las últimas tres décadas. Según sus estimaciones, cerca de 599.000 hogares podrían modificar su clasificación socioeconómica. Este ajuste duplicaría el número de hogares identificados en pobreza extrema, pero también dejaría sin protección a más de un millón de personas si sus datos no cumplen los nuevos criterios del RUI. El concejal Rolando González coincidió en que la administración distrital carece de matrices de transición, estrategias de pedagogía ciudadana y canales efectivos de reclamación para quienes resulten excluidos o reclasificados de forma incorrecta.

Problemas de trazabilidad en las transferencias
Uno de los puntos más delicados expuestos en el debate fue la falta de confirmación sobre cientos de miles de transferencias monetarias realizadas a través del Ingreso Mínimo Garantizado. Entre enero y marzo de 2026 se registraron 669.000 pagos, de los cuales 329.000 permanecían pendientes de validación. Esta situación, atribuida en parte a la ausencia de convenios vigentes con operadores financieros, implica que aproximadamente la mitad de los recursos transferidos no han podido ser verificados como recibidos por los beneficiarios.
Dependencia presupuestal del Sisben
La Secretaría de Integración Social destinó 946.000 millones de pesos en 2025 utilizando la base del Sisben. Para 2026 la cifra ascenderá a 952.000 millones, lo que representa el 44 por ciento del presupuesto social de la entidad. Además, cerca del 90 por ciento de los beneficiarios del Sisben han visto modificada su clasificación de manera automática en los últimos dos años sin necesidad de nuevas encuestas, lo que incrementa la incertidumbre sobre la estabilidad de los apoyos bajo el modelo del RUI.
Posibles exclusiones y demandas de garantías
Los concejales alertaron que la transición puede provocar subidas automáticas de puntaje y la exclusión temporal de cientos de miles de personas de programas como transferencias monetarias, subsidios de salud, pasajes gratuitos en el SITP y atención a adultos mayores. Ante la falta de mecanismos claros de revisión, muchos ciudadanos podrían quedar sin explicación ni respaldo. Los ediles solicitaron plena trazabilidad de los cambios, rutas rápidas de reclamación, campañas de pedagogía ciudadana y la creación de un instrumento distrital complementario que evite que hogares vulnerables queden desprotegidos mientras se consolida el nuevo sistema.
