El Tribunal de Apelación de Helsinki ordenó este jueves reabrir el juicio contra el petrolero Eagle S, sospechoso de causar en diciembre de 2024 la rotura de cinco cables submarinos en el mar Báltico, al concluir que la Justicia finlandesa sí tiene jurisdicción para examinar el caso. La decisión revoca el criterio adoptado en primera instancia y permite continuar el proceso contra tres oficiales del buque.
El Tribunal de Distrito de Helsinki había dictaminado en octubre que carecía de competencia para juzgar al capitán y a los dos primeros oficiales, debido a que los daños se produjeron en aguas internacionales. Según esa resolución, la rotura de los cables se debió a una negligencia y no a un sabotaje, por lo que el caso debía ser juzgado en las Islas Cook, donde está registrado el petrolero, o en los países de origen de los acusados.

La corte de apelación consideró, en cambio, que los presuntos delitos se cometieron en la zona económica exclusiva de Finlandia y que fue este país el que sufrió sus consecuencias. Por ello, determinó que los tribunales finlandeses son competentes para establecer la posible responsabilidad penal de la tripulación.
“A diferencia de lo que consideró el juzgado de primera instancia, el Tribunal de Apelación estima que las autoridades judiciales finlandesas son competentes para investigar la acusación presentada por el fiscal contra la tripulación del buque, así como otras reclamaciones”, señaló la corte en un comunicado.
Tras el fallo, el Tribunal de Distrito de Helsinki deberá reabrir el proceso. La decisión todavía puede ser recurrida ante el Tribunal Supremo de Finlandia, por lo que el procedimiento no queda cerrado en esta instancia.
La Fiscalía General de Finlandia acusa al capitán y a los dos primeros oficiales, de nacionalidad georgiana e india, de dos delitos agravados de sabotaje e interferencia en las telecomunicaciones. La imputación está relacionada con el arrastre del ancla del Eagle S, que seccionó el cable submarino de alta tensión Estlink 2 y cuatro cables de fibra óptica tendidos entre Finlandia y Estonia.
El incidente ocurrió el 25 de diciembre de 2024. La conexión eléctrica quedó inutilizada durante seis meses y las cinco infraestructuras tuvieron que ser reparadas. Las compañías propietarias calcularon un perjuicio económico de al menos 60 millones de euros únicamente por los gastos de reparación.
El Eagle S es considerado parte de la denominada “flota fantasma” rusa, un conjunto de buques señalado por operar al margen de las restricciones internacionales aplicadas al transporte de petróleo ruso. El proceso finlandés figura entre los primeros procedimientos judiciales europeos contra presuntos responsables de daños a infraestructuras críticas atribuidos a embarcaciones vinculadas a esa flota.
