Estados Unidos aseguró el control mayoritario sobre más de 65 mil millones de barriles de reservas probadas de petróleo en Venezuela, según anunció el presidente Donald Trump. El acuerdo, concretado con la presidenta encargada venezolana, Delcy Rodríguez, contempla el desarrollo de 17 campos estratégicos mediante una alianza con empresas privadas y prevé inversiones superiores a 100 mil millones de dólares.
Trump sostuvo que la operación duplica las reservas petroleras estadounidenses, que al cierre de 2024 se estimaban en 46 mil millones de barriles de crudo y condensados. También afirmó que el pacto aumentará el suministro de petróleo y reducirá a largo plazo los precios de la gasolina en Estados Unidos, aunque la estructura concreta del acuerdo, los yacimientos involucrados y las compañías participantes no fueron detallados.

Antes del anuncio, creció la presión por el suministro
La iniciativa fue comunicada mientras Washington enfrenta presión por el alza de los combustibles en medio de la guerra en Irán, que el viernes cumplió seis meses. Estados Unidos ha recurrido a sus reservas estratégicas: a principios de agosto descendieron por debajo de 300 millones de barriles, más de 100 millones menos que al inicio de 2026.
Venezuela posee más de 300 mil millones de barriles de reservas, las mayores del mundo, pero su producción ronda 1.25 millones de barriles diarios. Sus crudos pesados han sido históricamente relevantes para refinerías estadounidenses diseñadas para procesarlos, según explicó el especialista energético Ramsés Pech.
El viernes, Caracas confirmó la participación privada
El gobierno venezolano informó que el entendimiento busca elevar la producción con operadores privados y proyectó una recaudación fiscal superior a 209 mil millones de dólares para el Estado. Rodríguez agradeció a Trump y al secretario de Estado, Marco Rubio, y presentó el pacto como parte del objetivo de recuperar la capacidad energética del país.
Rubio declaró que la inversión privada prevista respaldará miles de empleos y contribuirá a reconstruir la economía venezolana. Antes del anuncio oficial, medios como The Wall Street Journal habían informado sobre negociaciones con Chevron, la única gran compañía petrolera que opera en Venezuela, y con otras empresas del sector.
La ejecución dependerá de infraestructura e inversión
Pech advirtió que un aumento efectivo de la producción y las exportaciones dependerá de inversiones en infraestructura y perforación, así como de los modelos contractuales y cambios que permitan la participación privada. También señaló que una mayor disponibilidad de crudo venezolano puede añadir presión al mercado mexicano, en un contexto de menores exportaciones de Pemex.
David Goldwyn, presidente de Goldwyn Global Strategies, cuestionó que el acuerdo pueda acelerar inversiones a gran escala por la incertidumbre política, las deficiencias de la red eléctrica, la limitada capacidad de exportación y la discrecionalidad estatal sobre la industria. La posible reducción de los precios de la gasolina a corto plazo sigue siendo incierta, ya que producir, transportar y refinar crudo pesado requiere infraestructura cuyo desarrollo puede tomar años.
