El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, endureció su postura frente a Canadá después de que fracasaran las negociaciones comerciales entre ambos países y advirtió que Washington podría imponer nuevos aranceles. Estados Unidos ya aplica gravámenes adicionales de 50% a determinados productos canadienses, mientras Ottawa prepara medidas de represalia por un valor aproximado de 20 mil millones de dólares, previstas para comenzar el 8 de septiembre.
“Es hora de enseñarle a Canadá que ya no puede seguir haciendo esto”, afirmó Trump durante una entrevista con Glenn Beck, según declaraciones reportadas por Reuters. El mandatario cuestionó la posición canadiense tras la ruptura de las conversaciones y sostuvo que Canadá no tiene productos que Estados Unidos no pueda obtener de otros mercados.

Trump también dijo que había tenido sobre la mesa un acuerdo que consideraba “bastante bueno”. Sus declaraciones no estuvieron acompañadas por el anuncio de una nueva ronda formal de diálogo con Ottawa. El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, confirmó a la Canadian Broadcasting Corporation que actualmente no existen canales abiertos de comunicación con los negociadores canadienses.
Greer señaló que mantiene una buena relación con Dominic LeBlanc, ministro canadiense encargado de las relaciones comerciales, pero advirtió que Estados Unidos responderá si Canadá adopta nuevas represalias. “Por supuesto que no nos vamos a quedar de brazos cruzados”, afirmó. El funcionario añadió que Washington aplicará su política comercial de acuerdo con lo que considere más conveniente para el país.
Los nuevos aranceles estadounidenses afectan alrededor de 20 mil millones de dólares en importaciones canadienses, una parte relativamente pequeña del comercio bilateral. Entre los bienes incluidos figuran bebidas alcohólicas, productos lácteos y otros artículos contemplados en proclamaciones presidenciales. La Casa Blanca estableció las medidas bajo la Sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930, que permite imponer derechos adicionales cuando el presidente determina que existe discriminación o trato desigual contra el comercio estadounidense.
Canadá rechazó las condiciones planteadas por Washington y anunció gravámenes equivalentes sobre productos estadounidenses por unos 20 mil millones de dólares. El gobierno canadiense también prepara programas de apoyo para empresas y trabajadores afectados por las restricciones. Con ambas partes aplicando o preparando medidas arancelarias, la disputa entra en una etapa sin un acuerdo comercial que reduzca las tensiones.
El sector automotor concentra otra disputa
La industria automotriz es uno de los principales puntos de desacuerdo. Trump anunció un arancel de 50% para determinados vehículos y autopartes canadienses, con aplicación prevista para el 1 de enero de 2027. Canadá afirmó que uno de los obstáculos en las negociaciones fue la negativa estadounidense a ampliar ciertas exenciones para vehículos comerciales de carga media y pesada.
El conflicto afecta una relación comercial estimada en 880 mil millones de dólares, de acuerdo con cifras citadas por Associated Press. Cerca de 75% de las exportaciones canadienses tienen como destino Estados Unidos. Las cadenas automotrices atraviesan varias veces las fronteras de Estados Unidos, Canadá y México antes de que un vehículo llegue al consumidor, por lo que los aranceles pueden trasladar costos a empresas, distribuidores y compradores, según el producto y la capacidad de las compañías para absorberlos.
Analistas y exfuncionarios citados por Associated Press consideran que todavía existe margen para retomar las conversaciones antes de que entren en vigor algunas medidas canadienses. Por ahora, el calendario contempla la entrada de las represalias de Ottawa en septiembre y la aplicación de los gravámenes estadounidenses sobre determinados vehículos y autopartes a partir de enero de 2027.
