El presidente Donald Trump notificó formalmente al Congreso estadounidense los bombardeos contra Irán iniciados el 7 de julio de 2026. Esta comunicación, enviada el 10 de julio, activa el conteo de 60 días que la Ley de Poderes de Guerra otorga al Ejecutivo para mantener operaciones militares sin autorización legislativa específica.
Los ataques se justificaron por la necesidad de proteger el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz tras incidentes contra buques comerciales. El Comando Central de Estados Unidos informó haber impactado más de 300 objetivos militares iraníes en tres noches, con el objetivo de reducir la capacidad ofensiva de Teherán y mantener abierta la vía que transporta cerca del 21% del petróleo mundial.

Bloqueo y tensiones legales
Trump anunció además el restablecimiento de un bloqueo a embarcaciones iraníes y el cobro de un 20% sobre la carga de buques autorizados a cruzar Ormuz a partir del 14 de julio. La medida genera interrogantes jurídicas, ya que una potencia no puede imponer unilateralmente peajes sobre una ruta internacional sin respaldo legal reconocido.
La notificación no equivale a una declaración de guerra, facultad reservada al Congreso. Si no se aprueba una autorización o extensión antes del plazo, las fuerzas estadounidenses deberán iniciar su retirada. Esta nueva fase de hostilidades complica los intentos de negociación y eleva el riesgo de interrupciones prolongadas en el suministro energético global.
