Durante la cumbre de la OTAN celebrada en Ankara, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a afirmar que Groenlandia debe quedar bajo control estadounidense y no danés. La declaración, realizada ante periodistas tras su reunión con Recep Tayyip Erdogan, revive una disputa que afecta directamente a dos miembros fundadores de la alianza.
El planteamiento de Trump y sus argumentos
Trump vinculó su postura a razones de seguridad nacional y criticó que Dinamarca no invierta recursos suficientes en la isla. También mencionó la presencia de embarcaciones chinas y rusas en la zona, aunque no aportó pruebas públicas de esa afirmación. La postura coincide con su línea mantenida en los últimos meses y sitúa el tema en el centro de una cumbre que busca proyectar unidad militar.

Respuesta inmediata de Copenhague
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, respondió desde la misma capital turca que la soberanía del Reino de Dinamarca debe ser respetada. Afirmó que la intención estadounidense es conocida, pero subrayó que “esto no va a suceder”. Frederiksen recordó además que Groenlandia no está en venta y que cualquier decisión sobre su futuro corresponde a su población, no a un acuerdo entre gobiernos.
La posición de las autoridades groenlandesas
El ministro de Asuntos Exteriores de Groenlandia, Múte Egede, reiteró en redes sociales que el futuro del territorio lo deciden sus habitantes. Esta postura coincide con la mantenida durante los últimos meses: la isla participa directamente en cualquier diálogo sobre su destino y rechaza ser objeto de negociación entre terceros. Las autoridades locales han señalado que, aunque existen avances en conversaciones con Washington, la soberanía no forma parte de esas negociaciones.
Marco jurídico y autonomía de la isla
Groenlandia pertenece al Reino de Dinamarca desde hace siglos, pero desde 2009 cuenta con un amplio sistema de autogobierno. Dispone de su propio Parlamento, el Inatsisartut, y su propio Ejecutivo, el Naalakkersuisut. Dinamarca conserva competencias en política exterior y defensa, aunque las autoridades groenlandesas intervienen en los asuntos internacionales que les afectan directamente. Esta estructura jurídica impide que una transferencia de soberanía pueda decidirse únicamente entre Washington y Copenhague.
Valor estratégico en el Ártico
La Base Espacial Pituffik, operada por Estados Unidos en la isla, forma parte de sus sistemas de alerta temprana y defensa antimisiles. El Ártico ha cobrado mayor relevancia en los planes de la OTAN ante los cambios en el entorno de seguridad. Trump utiliza este contexto para justificar un control directo, mientras Dinamarca y Groenlandia sostienen que la cooperación en defensa no requiere modificar la soberanía territorial.
Conversaciones en curso y límites diplomáticos
El secretario de Estado Marco Rubio informó en junio que los contactos con Dinamarca y Groenlandia continúan de forma periódica. Hasta ahora, esas conversaciones no han derivado en ningún acuerdo de transferencia. Tanto Dinamarca como Groenlandia mantienen que cualquier decisión sobre el futuro de la isla debe partir de la voluntad de su población, lo que sitúa un límite claro a las aspiraciones estadounidenses en el marco actual de la alianza.
