El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a cuestionar la contribución económica de los socios de la OTAN a días de la cumbre de Ankara. En su red Truth Social señaló que Washington destina 999 mil millones de dólares entre 2014 y 2025, muy por encima del gasto de cualquier aliado, y calificó la situación de “ridícula”.

Trump detalló las cifras de los principales países y lamentó la falta de respuesta de varios miembros ante las peticiones de apoyo en la guerra de Irán iniciada el 28 de febrero. Esta presión constante busca aumentar el compromiso financiero europeo antes del encuentro del 7 y 8 de julio.
Riesgo de fractura en la Alianza
La insistencia de Trump en que Estados Unidos no recibe beneficios a cambio genera incertidumbre sobre la estabilidad de la OTAN. Aunque el secretario general Mark Rutte ha intentado mediar y anuncia miles de millones en nuevos contratos de defensa, las amenazas de retirar tropas o abandonar la alianza siguen presentes y complican la coordinación frente a la guerra en Ucrania y la crisis iraní.
El mensaje de Trump refuerza una estrategia de presión que ya ha logrado incrementos en el gasto militar europeo, pero también expone las tensiones estructurales de una alianza que depende en gran medida del presupuesto estadounidense. La cumbre de Ankara será la primera prueba concreta de si esta retórica se traduce en compromisos tangibles o en un mayor distanciamiento.
