La decisión de Donald Trump de romper el alto al fuego con Irán y anunciar nuevos ataques ha generado un inmediato movimiento de aversión al riesgo en los mercados cambiarios. Esta postura, expresada durante la reunión de la OTAN, ha reforzado la demanda por activos refugio y ha impulsado al dólar frente a monedas emergentes, entre ellas el peso mexicano.
Geopolítica eleva la prima de riesgo del peso
Las declaraciones de Trump, en las que calificó al gobierno iraní como “gente enferma” y “cruel”, introducen un factor de incertidumbre que trasciende el ámbito comercial. Los operadores interpretan estas palabras como un indicador de que la tensión podría prolongarse, elevando la volatilidad esperada para el tipo de cambio. En este contexto, el peso pierde atractivo como moneda de carry trade y enfrenta salidas de capital de corto plazo.
El analista Felipe Mendoza, de EBC Financial Group, señaló que el peso operará con una prima de riesgo elevada mientras los inversores comparan la solidez de las cifras de inversión con la vulnerabilidad de un marco comercial expuesto a choques externos. Esta lectura explica por qué el tipo de cambio no ha logrado estabilizarse pese a datos locales relativamente favorables.

El tipo de cambio alcanza 17.62 unidades
Los datos de Bloomberg confirman que el peso se depreció 0.65 por ciento este miércoles, ubicando el tipo de cambio en 17.62 pesos por dólar, once centavos por encima del cierre del martes. En ventanilla, Banamex reportó precios de venta de 18.07 pesos y compra de 17.10 pesos, reflejando un spread que amplía el costo de cobertura para empresas con exposición en dólares.
Este nivel de depreciación contrasta con el comportamiento de otras monedas emergentes. Mientras el won surcoreano y el dólar taiwanés registraron apreciaciones, el peso mexicano lideró las pérdidas regionales, evidenciando una sensibilidad particular a los choques geopolíticos vinculados con Estados Unidos.
Minutas de la Fed bajo observación
Además del factor externo, los mercados esperan las minutas de la última reunión de política monetaria de la Reserva Federal. La presencia de Kevin Warsh como nuevo presidente del banco central añade incertidumbre sobre la trayectoria futura de las tasas de interés. Cualquier señal de mayor cautela podría moderar el avance del dólar, mientras que un tono más restrictivo reforzaría la tendencia actual.
En el mercado de bonos, el rendimiento del Treasury a diez años se sitúa en 4.58 por ciento, mientras que el bono mexicano equivalente permanece en 9.09 por ciento. El diferencial de tasas sigue siendo amplio, pero el componente de riesgo geopolítico está desplazando la atención desde el carry hacia la protección de capital.
Perspectivas de corto plazo para el mercado cambiario
La combinación de tensión geopolítica, datos de depreciación y expectativas de política monetaria configura un escenario de espera para el peso. Los operadores anticipan que el tipo de cambio mantendrá rangos amplios hasta que se aclare tanto la evolución del conflicto como la postura de la Reserva Federal. En este intervalo, cualquier dato de inversión o balanza comercial que muestre debilidad podría amplificar las presiones vendedoras sobre la moneda mexicana.
