Un cultivo de garganta positivo no siempre indica infección

HERMOSILLO.- Encontrar bacterias en un cultivo de garganta no significa necesariamente que exista una infección. El infectólogo pediatra Alejandro González Mares advirtió que muchas de las especies detectadas forman parte de la microbiota normal de la boca y la faringe, por lo que un resultado positivo, aislado de los síntomas, puede generar falsas alarmas y tratamientos innecesarios.

Colonización no equivale a enfermedad

El especialista explicó que la garganta está naturalmente colonizada por miles de bacterias comensales, algunas de ellas benéficas y reguladas por procesos cotidianos como la masticación y el cepillado dental. Entre los microorganismos que pueden aparecer sin causar daño se encuentran especies de Streptococcus del grupo Viridans, Neisseria no patógena, Actinomyces, Haemophilus, Corynebacterium y Fusobacterium.

Incluso Streptococcus pneumoniae y Staphylococcus aureus, asociados con enfermedades respiratorias, pueden encontrarse normalmente en la faringe. González Mares señaló que, en estos casos, suelen corresponder a serotipos que no provocan enfermedad en la persona portadora. La interpretación depende del cuadro clínico, la edad, los síntomas y el tipo de bacteria identificada, no únicamente del reporte del laboratorio.

Después de la pandemia de Covid-19, guarderías y centros laborales comenzaron a solicitar con mayor frecuencia cultivos o exudados faríngeos para descartar enfermedades. Sin embargo, el médico ha recibido niños enviados a consulta por resultados que solo reflejan la flora habitual de la garganta. Esta práctica puede convertir una medida administrativa en una fuente de ansiedad y prescripción médica sin beneficio comprobado.

La recomendación es revisar cualquier resultado con un especialista y evitar la automedicación, especialmente si no existen síntomas compatibles con una infección. El uso de antibióticos sin indicación no elimina necesariamente la colonización y sí favorece la resistencia bacteriana, un problema de salud pública que reduce la eficacia de tratamientos futuros. La presencia de bacterias debe evaluarse dentro del contexto clínico, no como una sentencia de enfermedad.

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