La Universidad Nacional Autónoma de México ha decidido aplicar un examen de control a miles de aspirantes tras detectar irregularidades en el proceso de admisión 2026. La medida busca restablecer la confianza en un sistema que cada año define el acceso de decenas de miles de jóvenes a la educación superior pública del país. La institución canceló el 2 por ciento de las pruebas originales por uso de teléfonos celulares y casos de suplantación de identidad, y ahora convoca a una nueva evaluación presencial que determinará la asignación definitiva de lugares.
Irregularidades detectadas durante la aplicación del examen
El examen de ingreso reunió a 158 mil 723 aspirantes. Durante su desarrollo, personal de la universidad identificó conductas que vulneraron las reglas establecidas. Entre ellas figuraron el empleo de dispositivos móviles para consultar información y la presencia de personas que intentaron hacerse pasar por los solicitantes originales. Estas faltas llevaron a la anulación inmediata de un número limitado pero significativo de exámenes. La Comisión Técnica para la Revisión del Proceso de Ingreso a la Licenciatura analizó los datos y concluyó que incluso un porcentaje reducido de anomalías podía alterar el orden de prelación y perjudicar a quienes cumplieron estrictamente las normas.
La decisión de repetir la evaluación no se limita a sancionar a quienes incurrieron en faltas. Busca también proteger a los aspirantes que actuaron con honestidad y cuyos resultados podrían haber sido desplazados por las irregularidades. El integrante de la comisión Eduardo Bárzana García señaló que la verificación adicional resulta indispensable para que cada plaza se otorgue conforme al mérito académico real.

Quiénes deben presentarse al examen de control
La convocatoria alcanza a dos grupos claramente definidos. El primero incluye a todos los aspirantes que recibieron aviso de selección tras el examen inicial. El segundo abarca a quienes alcanzaron un puntaje igual o superior al mínimo requerido para ingresar al mismo programa, plantel y modalidad en los ciclos 2021 a 2026, aunque en un principio no hubieran sido admitidos. Ambos grupos realizarán la prueba de manera presencial y bajo las mismas condiciones de supervisión que el examen original. Los resultados de esta segunda aplicación serán los que prevalezcan para la asignación definitiva de espacios.
Reacciones del rectorado y contexto institucional
Al dar a conocer el informe de la comisión, el rector Leonardo Lomelí condenó las prácticas de fraude. Subrayó que hacer trampa no solo afecta a la universidad, sino que erosiona la confianza social en las instituciones. Al mismo tiempo, ofreció disculpas a quienes obtuvieron su lugar de forma legítima y ahora deberán repetir la evaluación. Lomelí expresó la convicción de que los aspirantes que se prepararon honestamente demostrarán nuevamente su nivel de conocimientos. La suspensión temporal de las inscripciones al ciclo 2026-2027, decretada una semana antes, permitió a la universidad completar el análisis sin presiones de calendario.
Repercusiones para los aspirantes y el sistema de admisión
La medida genera efectos diferenciados. Para quienes ya contaban con un lugar, representa una nueva prueba que exige mantener el nivel alcanzado. Para quienes quedaron fuera por escasos puntos, abre la posibilidad de demostrar que las irregularidades no les impidieron competir en igualdad de condiciones. Organizaciones estudiantiles manifestaron posturas opuestas durante los días previos: unos pidieron repetir todo el proceso para garantizar equidad, mientras otros solicitaron respetar los resultados ya emitidos. La controversia alcanzó también el ámbito federal. La presidenta Claudia Sheinbaum exhortó a los jóvenes a rechazar cualquier forma de trampa y dejó abierta la posibilidad de que la universidad solicite apoyo de la Fiscalía General de la República para investigar los hechos. Además, sugirió revisar los contratos con la empresa responsable de la plataforma digital utilizada en el examen en línea.
Importancia de preservar la credibilidad del proceso
El examen de admisión de la UNAM constituye uno de los mecanismos de selección más concurridos de América Latina. Cada año, unos pocos aciertos separan a los admitidos de quienes deben buscar alternativas. Cuando se detectan conductas que alteran ese orden, la institución enfrenta el dilema de equilibrar la celeridad en la entrega de resultados con la necesidad de garantizar justicia. La aplicación del examen de control refleja la opción de priorizar la segunda variable, aun cuando ello implique retrasar el inicio de clases y someter a una segunda evaluación a miles de jóvenes. Esta decisión establece un precedente sobre cómo la universidad responderá ante futuras irregularidades y refuerza el mensaje de que el acceso a la educación superior pública debe sustentarse exclusivamente en el desempeño académico verificado.
