UNICEF alerta fracaso en Gaza

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia advirtió que el alto el fuego en la Franja de Gaza no ha detenido la muerte de menores. Según la organización, al menos 300 niños y niñas han perdido la vida en 300 días desde que se anunció la tregua en octubre de 2025, una media de una víctima infantil por día pese al compromiso de suspender las operaciones militares y ampliar la ayuda humanitaria.

La alerta llega en un momento de máxima tensión diplomática. Este domingo 9 de agosto, Israel rechazó el documento de 15 puntos impulsado por el gobierno de Donald Trump para encaminar el cierre del conflicto. En paralelo, el primer ministro Benjamin Netanyahu reiteró que su gobierno no aceptará una retirada militar mientras Hamás conserve armamento, una condición que mantiene trabadas las negociaciones sobre la siguiente fase del acuerdo.

Edouard Beigbeder, director regional de UNICEF para Oriente Medio y Norte de África, fue directo al valorar el balance de la tregua: “Un alto al fuego que se cobra la vida de un niño o una niña cada día, en promedio, supone un fracaso para la infancia”. La frase resume la principal crítica de la agencia: la suspensión formal de hostilidades no ha significado, en la práctica, una mejora suficiente para los menores que siguen expuestos a bombardeos, heridas, desnutrición y desplazamiento forzado.

UNICEF sostiene que las familias permanecen hacinadas en aproximadamente un tercio del territorio gazatí, entre edificios destruidos, escombros y acumulación de residuos. La ONU ha confirmado un cuadro similar en informes recientes, al advertir que la violencia persistente se suma a una red de riesgos ya instalada: enfermedades, agua insegura y sistemas de saneamiento dañados. La consecuencia es un deterioro prolongado de las condiciones mínimas de supervivencia, incluso en áreas que no están formalmente bajo combate abierto.

Beigbeder pidió que los anuncios de los últimos días se traduzcan en hechos verificables. Planteó cuatro pruebas básicas: que cesen las muertes, que la ayuda humanitaria llegue a gran escala, que reabran hospitales y que el agua vuelva a fluir con normalidad. También advirtió que la eventual vuelta a clases en septiembre depende de condiciones de seguridad que hoy no existen para la mayoría de los niños y niñas de Gaza. UNICEF recordó además que todas las partes deben respetar el derecho internacional humanitario y facilitar el acceso sin trabas a bienes y servicios esenciales.

En el plano político, el choque sigue centrado en la secuencia del acuerdo. Israel insiste en que no retirará tropas antes de que Hamás se desarme, mientras el movimiento palestino sostiene que no aplicará esa parte del pacto mientras continúen los ataques israelíes. Fuentes citadas por Reuters señalaron que el ejército israelí habría reducido sus operaciones a respuestas frente a amenazas inmediatas, aunque el contexto general sigue marcado por la desconfianza mutua y por un calendario de aplicación aún sin definición clara.

El coste humano continúa acumulándose. Reuters reportó que más de 1.250 personas han muerto en ataques israelíes desde el alto el fuego, en su mayoría civiles. Dos tercios del enclave permanecen ocupados o despoblados por las fuerzas israelíes, y más de dos millones de residentes sobreviven en tiendas improvisadas o en edificios dañados, comprimidos en una franja reducida donde la circulación de bienes y servicios sigue severamente limitada.

La dimensión más dura de esa crisis se refleja en los testimonios que siguen saliendo desde Gaza. NHK entrevistó a una madre que perdió a su hija de nueve años tras el impacto de una bala que, según su relato, atravesó la entrada de la tienda donde se refugiaban y habría llegado tras un ataque con dron. La mujer describió la escena como incomprensible y dijo que en Gaza “todos los días hay niños como mi hija”, un recordatorio de que la discusión sobre garantías políticas sigue atravesada por una realidad civil que no ha dejado de deteriorarse.

Por ahora, el proceso de paz no está cancelado, pero sí condicionado por decisiones de alto costo político. La posición de Netanyahu frente al desarme de Hamás y la exigencia de una retirada israelí previa por parte del movimiento palestino mantienen bloqueada la transición hacia una fase más estable. Mientras ese desacuerdo no se resuelva, UNICEF y otras agencias humanitarias advierten que la tregua seguirá siendo insuficiente para la infancia gazatí y que cualquier acuerdo solo tendrá valor si reduce de forma tangible la violencia y permite restablecer servicios básicos.

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