Montevideo, 12 ago (EFE).- El ministro de Economía y Finanzas de Uruguay, Gabriel Oddone, advirtió este martes que la pobreza infantil en el país constituye “una bomba de tiempo”, al señalar que afecta a un tercio de los niños y que su persistencia compromete tanto la equidad social como la estabilidad futura de la convivencia.
Las declaraciones fueron realizadas durante un encuentro organizado por la Liga de Defensa Comercial, en el que el jerarca se refirió al proyecto de ley de Rendición de Cuentas que actualmente analiza el Parlamento. Oddone insistió en que su aprobación es necesaria para reforzar el sistema de transferencias dirigidas a la infancia, una de las herramientas que el Gobierno busca fortalecer para atender la vulnerabilidad de los hogares con menores.

“Hay que fortalecer el sistema de transferencias a la infancia. Nosotros tenemos en Uruguay por cada adulto mayor pobre nueve o diez niños pobres. Un tercio de los niños de este país son pobres”, sostuvo el ministro. A partir de ese diagnóstico, agregó que el problema no solo plantea una cuestión de justicia social, sino también un riesgo estructural para el país, al concentrar la pobreza en los primeros años de vida y reproducirla en el tiempo.
El debate legislativo se desarrolla en un escenario político adverso para el oficialismo. El Frente Amplio cuenta con mayoría en la Cámara de Senadores, pero no en Diputados, por lo que necesita respaldos de la oposición para que el proyecto avance en general y luego pase al tratamiento artículo por artículo. Sin esos votos, la iniciativa queda expuesta a un bloqueo parlamentario que limitaría la capacidad del Ejecutivo para introducir nuevas reasignaciones presupuestales.
La propuesta del Gobierno incluye un aumento del gasto por 31 millones de dólares y recursos específicos para combatir la pobreza infantil. Sin embargo, legisladores del Partido Nacional, el Partido Colorado y el Partido Independiente ya anticiparon que no acompañarán el texto, una señal de que la discusión no se reducirá al monto disponible, sino también al alcance de las prioridades fiscales y a la forma en que se distribuyen los fondos públicos.
Los datos oficiales aportan contexto a la alarma expresada por Oddone. Según el Instituto Nacional de Estadística, el 16,6 % de la población uruguaya vivió en 2025 por debajo de la línea de pobreza y el 1,7 % permaneció bajo la línea de indigencia. La incidencia es mucho mayor entre los niños: el 29,1 % de los menores de hasta seis años está bajo la línea de pobreza, una proporción que baja levemente al 27,3 % entre los de 6 a 12 años y al 26,5 % entre los de 13 a 17 años.
La brecha generacional es uno de los datos más sensibles del informe. Mientras el 15 % de la población de entre 18 y 64 años vive en pobreza, el porcentaje cae al 6 % entre los mayores de 65. Esa diferencia confirma que el fenómeno tiene un peso desproporcionado sobre la niñez y la adolescencia, con efectos que suelen extenderse a la trayectoria educativa, la inserción laboral y la movilidad social de largo plazo.
En ese marco, la discusión sobre la Rendición de Cuentas adquiere un alcance mayor al de una disputa presupuestal. Para el Gobierno, la evidencia estadística refuerza la necesidad de reasignar recursos hacia la infancia; para la oposición, el debate pasa por el tamaño del gasto y por la conveniencia de asumir nuevas erogaciones en un Parlamento sin mayorías automáticas en Diputados. La resolución de esa tensión marcará hasta dónde llega la respuesta institucional a una problemática que, según el propio ministro, ya no admite postergaciones.
