El salario mínimo nacional de Uruguay subió un 3,3 % desde el 1 de julio y alcanzó los 25 383 pesos, equivalentes a unos 630 dólares. Esta segunda etapa completa el ajuste anual del 7,54 % decretado en diciembre, que se dividió en dos tramos para suavizar el impacto en las cuentas públicas y en el mercado laboral.
División del incremento y contexto
El primer tramo, del 4,1 %, se aplicó en enero y situó el piso en 24 572 pesos. La decisión de fraccionar el aumento responde a una estrategia que busca equilibrar la recuperación del poder adquisitivo con la estabilidad macroeconómica, evitando presiones inflacionarias concentradas.

En mayo los salarios reales crecieron un 1,29 % por encima de la inflación interanual, según el Instituto Nacional de Estadística. Entre enero y mayo la ventaja frente al IPC alcanzó el 0,85 %. Estos datos indican que el ajuste del mínimo se produce en un contexto donde los ingresos ya muestran una recuperación moderada.
Función de referencia
La titular de la Dirección Nacional de Trabajo recordó que el salario mínimo actúa principalmente como referencia. Los consejos de salarios de cada sector negociarán incrementos superiores, por lo que el impacto real dependerá de la capacidad de cada rama para absorber el nuevo piso sin generar pérdida de empleo.
El mecanismo de dos etapas permite al Gobierno calibrar la política salarial según la evolución de la inflación y la actividad económica. En un escenario de bajo crecimiento, esta gradualidad reduce el riesgo de que el aumento se traslade íntegramente a precios o provoque ajustes en las planillas de las empresas más pequeñas.
