Valles Sampedro busca encabezar Sonora

HERMOSILLO, Sonora. Lorenia Valles Sampedro afirmó que está lista para encabezar la Coordinación para la Defensa de la Transformación y la Soberanía en Sonora, en un momento en que Morena define a sus aspirantes locales bajo un proceso interno que busca mantener la continuidad del proyecto político en la entidad. La senadora con licencia sostuvo que su trayectoria dentro del movimiento y su cercanía con la base social la colocan en condiciones de asumir ese reto, en una contienda que se desarrolla tras la consolidación electoral del partido en el estado.

Valles Sampedro recordó que ha acompañado durante tres décadas el proyecto iniciado por Andrés Manuel López Obrador y que, con la llegada de Claudia Sheinbaum a la Presidencia, el llamado segundo piso de la transformación debe aterrizarse con continuidad en los estados. En ese marco, subrayó que Sonora ya es gobernado por Morena a través de Alfonso Durazo Montaño y que, a su juicio, el respaldo social superior al 55 por ciento obliga a sostener la agenda de bienestar, no a abrir una etapa de ruptura.

La aspirante dijo que su recorrido por distintos municipios le ha permitido recoger inquietudes directas sobre seguridad social, servicios públicos, agua y oportunidades para jóvenes. Ese contacto territorial es relevante porque, en una competencia interna de Morena, el discurso no se decide sólo en las cúpulas: la legitimidad también depende de la capacidad de traducir la narrativa nacional en respuestas locales verificables. En su caso, insiste en que el proyecto debe seguir “perteneciéndole a la gente” y no a una figura en particular.

Unidad interna y reglas de contienda

La senadora con licencia es una de las seis aspirantes que buscan coordinar los comités de defensa de la transformación y la soberanía nacional en Sonora. Reconoció el pacto de civilidad firmado entre las personas participantes, un acuerdo que pretende reducir la fricción interna y obligar a todas las partes a respetar los resultados de la encuesta. Ese punto es central para Morena: en un partido que ha hecho de la movilización y la disciplina sus ventajas competitivas, la resolución ordenada de sus disputas internas es clave para preservar cohesión territorial.

Valles Sampedro también marcó una línea de continuidad entre su eventual candidatura y el trabajo colectivo del movimiento. Señaló que, si resulta favorecida, tenderá la mano a sus compañeros para sostener un proyecto común y evitar una competencia que debilite al bloque oficialista. La apuesta es política y práctica a la vez: en Sonora, donde Morena gobierna el estado y mantiene capacidad de arrastre, una confrontación abierta podría erosionar el mensaje de unidad que el partido busca proyectar frente a la oposición y frente a su propia militancia.

La agenda que pone sobre la mesa

En el contenido de su propuesta, la aspirante colocó a la juventud como pieza estratégica del relevo político. Habló de educación, vivienda, salud y recreación como derechos que deben ocupar el centro de la siguiente etapa de la transformación. También incluyó el agua, el cuidado ambiental, los pueblos originarios y los planes de desarrollo humano y social entre los temas que, a su juicio, deben sostener la agenda estatal.

Ese énfasis no es menor: Sonora enfrenta tensiones estructurales en materia hídrica, desigualdad territorial y demandas de comunidades originarias, por lo que cualquier proyecto de continuidad tendrá que demostrar capacidad de gestión más allá del respaldo electoral. Valles Sampedro planteó que la discusión interna debe servir para escuchar a todos los sectores y afinar respuestas a nuevas realidades sociales, una fórmula que busca combinar lealtad al proyecto nacional con una narrativa local de resultados concretos.

Al cierre de su mensaje, la aspirante defendió que su experiencia como legisladora y funcionaria pública, sumada a su trabajo en territorio, la respaldan para encabezar esa etapa. La definición final dependerá de la encuesta interna de Morena, pero el proceso ya anticipa el tipo de disputa que el partido enfrenta en los estados donde gobierna: conservar la cohesión, administrar expectativas y mantener la confianza ciudadana en un contexto en el que la continuidad se mide tanto por la lealtad política como por la capacidad de responder a problemas específicos.

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