Rosarito BC.- Los habitantes de la colonia Real del Sol han reiterado su solicitud para que las rutas de transporte público se extiendan hasta la zona baja del asentamiento. Esta petición, presentada tanto por escrito como en reuniones directas con funcionarios, busca resolver la exclusión que afecta a más de 400 familias, en especial adultos mayores que enfrentan una pendiente pronunciada para llegar a la base actual ubicada en la parte alta.
Accesibilidad limitada y población vulnerable
La presidenta de colonos, Irene Coraza, ha señalado que el servicio vigente obliga a los residentes a descender o ascender una rampa empinada, situación que se agrava para personas con movilidad reducida. Algunos vecinos han debido utilizar muletas para completar el trayecto, evidenciando un déficit estructural que no se limita a Real del Sol sino que alcanza también a Mar de Cortés y Rancho Grande.

El diseño actual de las concesiones de transporte responde principalmente a criterios de rentabilidad por kilómetro recorrido. Las rutas se concentran en zonas de alta densidad comercial, dejando de lado colonias periféricas donde la demanda es más dispersa y el perfil demográfico es de menor poder adquisitivo. Esta lógica económica explica por qué las solicitudes de ampliación permanecen sin respuesta concreta pese a las gestiones realizadas ante la alcaldesa Rocío Adame durante jornadas de seguridad en el sector.
Posturas de concesionarios frente a la demanda vecinal
Los operadores de transporte argumentan que extender las rutas hasta la parte baja incrementaría costos operativos sin un incremento proporcional de usuarios pagados. Sin embargo, los datos locales muestran que las tres colonias mencionadas suman más de 400 familias que realizan desplazamientos diarios hacia centros de salud, mercados y oficinas administrativas. La ausencia de una ruta directa genera un efecto de exclusión que se traduce en mayor dependencia de taxis informales o en la renuncia a salidas necesarias por parte de los adultos mayores.
Desde la perspectiva municipal, la falta de una resolución concreta se atribuye a la necesidad de coordinar con múltiples concesionarios y evaluar el impacto en las tarifas vigentes. No obstante, esta postura dilatoria contrasta con el crecimiento poblacional registrado en la zona durante los últimos cinco años, lo que sugiere que los mecanismos de planeación urbana no han incorporado proyecciones de movilidad para asentamientos en expansión.
Integración territorial como factor de equidad
Una ampliación efectiva del servicio permitiría reducir el aislamiento de estos vecindarios y facilitar el acceso a programas sociales y atención médica. Estudios realizados en otras ciudades mexicanas de tamaño similar indican que cada kilómetro adicional de ruta cubierta en zonas periféricas puede disminuir hasta un 18 por ciento los desplazamientos a pie en población mayor de 65 años, mejorando al mismo tiempo los índices de asistencia a consultas preventivas.
Además, la conexión directa incentivaría el uso del transporte formal frente a alternativas no reguladas. Esta transición reduciría riesgos de seguridad asociados con vehículos sin verificación y contribuiría a una distribución más equilibrada de la demanda sobre las unidades existentes, evitando sobrecargas en las paradas de la parte alta.
Patrones de urbanización y rezagos acumulados
El caso de Real del Sol forma parte de una secuencia recurrente en el municipio: colonias surgidas por ocupación irregular o desarrollo habitacional acelerado carecen de infraestructura de transporte desde su origen. Cuando los residentes organizan peticiones formales, el tiempo de respuesta supera con frecuencia los ciclos administrativos, lo que genera desconfianza institucional y desmovilización vecinal.
La ausencia de datos públicos actualizados sobre el número exacto de usuarios potenciales en estas tres colonias dificulta la toma de decisiones técnicas. Sin embargo, la estimación de más de 400 familias proporciona un piso mínimo que justificaría al menos una ruta piloto con horarios adaptados a las necesidades de adultos mayores, especialmente en horarios matutinos y vespertinos vinculados a trámites y consultas médicas.
Escenarios de inacción y posibles consecuencias
Si la solicitud continúa sin respuesta, es previsible un incremento en los costos de transporte informal para los residentes y un mayor aislamiento de los grupos con menor capacidad de desplazamiento. Este escenario también podría traducirse en presiones adicionales sobre servicios de emergencia locales, ya que la dificultad de acceso incrementa la probabilidad de que problemas de salud se agraven antes de recibir atención.
Por el contrario, una ampliación coordinada entre autoridades y concesionarios podría servir como modelo para otras colonias en situación similar dentro del municipio. La experiencia acumulada permitiría diseñar criterios de rentabilidad social que complementen los análisis puramente económicos, estableciendo umbrales mínimos de cobertura en zonas con alta proporción de población vulnerable.
El seguimiento de esta demanda en los próximos meses revelará si el municipio avanza hacia una planificación de transporte más inclusiva o si persiste la tendencia a postergar decisiones que afectan principalmente a sectores con menor capacidad de presión política.
