El gobernador de Durango, Esteban Villegas Villarreal, encabezó en el poblado Navajas la Jornada Nacional de Reforestación 2026, donde se sembraron 6 mil pinos con la participación de más de mil personas. La actividad formó parte del arranque nacional convocado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y se realizó en una zona que arrastra daños ambientales desde el incendio forestal de 2019.
La intervención en Navajas no fue un acto aislado ni simbólico. Se concentró en 5.5 hectáreas afectadas por el fuego, con la plantación de ejemplares de Pinus engelmannii y Pinus cooperi, especies adaptadas a la región. La elección del sitio y de las especies apunta a una lógica de restauración más técnica que ceremonial: recuperar cobertura forestal en áreas degradadas exige combinar sobrevivencia de los árboles, compatibilidad ecológica y seguimiento posterior, factores que suelen definir el éxito real de estos esfuerzos.

De manera simultánea, Durango desplegó acciones de reforestación y dispersión de semillas en 27 municipios, entre ellos Durango, San Dimas, Mezquital, Nombre de Dios, Súchil, Vicente Guerrero, Tamazula, Tepehuanes, Canatlán, San Juan del Río y Ocampo. En esas labores participaron más de 20 ejidos, comunidades, pequeños propietarios y pueblos originarios, una señal de que la restauración forestal depende tanto de la coordinación institucional como de la apropiación territorial de quienes viven y producen en esas zonas.
Durante la jornada, Villegas subrayó que Durango es la primera reserva forestal del país y ocupa el segundo lugar nacional en superficie de bosque certificado. También afirmó que la entidad concentra el mayor número de proyectos de captura de carbono en México y figura entre las primeras del mundo en certificación y comercialización de créditos de biodiversidad. Ese posicionamiento convierte a Durango en un caso relevante dentro de la política ambiental nacional, pero también eleva la exigencia sobre la continuidad de los programas: la magnitud de sus ecosistemas hace que la reforestación no pueda medirse solo por árboles sembrados, sino por la tasa de supervivencia, la recuperación de suelos y la protección frente a incendios futuros.
Para 2026, el estado prevé atender 4 mil 658 hectáreas mediante distintos programas de reforestación. Hasta el momento, la administración reporta 2 mil 806.20 hectáreas intervenidas y 2.8 millones de árboles plantados. La cifra muestra avance, aunque todavía deja una brecha considerable respecto a la meta anual, lo que sugiere que la fase más compleja no está en el lanzamiento de las jornadas, sino en sostenerlas durante la temporada adecuada, con agua, monitoreo y mantenimiento suficientes para evitar que la plantación se convierta en una estadística de baja permanencia.
Desde la enlace nacional, Claudia Sheinbaum destacó que la jornada reunió a gobiernos, comunidades, pueblos indígenas, fuerzas armadas y ciudadanía para contribuir a la recuperación y conservación de ecosistemas. También planteó que la actividad se convierta en una jornada permanente cada segundo domingo de agosto, con el objetivo de fortalecer el cuidado de bosques, selvas, ríos, lagos y montañas. La propuesta busca dar continuidad a una política que suele depender de campañas anuales; el reto, sin embargo, será traducir esa convocatoria en mecanismos estables de seguimiento, financiamiento y corresponsabilidad local.
En representación de la presidenta participó la directora general de la Lotería Nacional, Olivia Salomón Vibaldo, quien acompañó las labores en Navajas. La presencia de autoridades federales y estatales refleja el interés político por convertir la reforestación en una agenda compartida, en un contexto en el que Durango intenta combinar su peso forestal con metas ambientales de mayor alcance. El resultado de estas jornadas dependerá menos del acto de plantar y más de la capacidad de conservar lo sembrado en un estado donde el bosque es, al mismo tiempo, patrimonio económico, reserva ecológica y barrera frente al deterioro climático.
