El programa federal de Vivienda del Bienestar ha reactivado la industria de la construcción de vivienda en México a niveles no vistos desde 2016. Sin embargo, este ritmo acelerado ha puesto de manifiesto una limitación estructural: la escasez de trabajadores especializados en técnicas de edificación industrializada. La Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda (Canadevi) calcula que se necesitarán hasta 200 mil obreros adicionales en los próximos meses para cumplir con los proyectos ya contratados.
El plan del gobierno contempla la construcción de 1.8 millones de viviendas durante el sexenio actual. Hasta el corte más reciente, se han contratado 450 mil unidades, de las cuales 220 mil ya están en proceso de obra. A este volumen se suman otras 80 mil viviendas que se desarrollan a través de la Línea II del Infonavit. Según el presidente nacional de Canadevi, Carlos Eduardo Ramírez Capó, en este momento hay alrededor de 300 mil viviendas en construcción en todo el país, y se prevé alcanzar las 450 mil en los próximos meses.
Escasez regional y presión sobre costos laborales
Los estados con mayor déficit de personal reportado por la cámara son Yucatán, Tamaulipas, Michoacán y Chihuahua. Esta carencia no es transitoria. La meta anual de 450 mil viviendas exige mantener o incluso incrementar el ritmo de edificación, lo que convierte la demanda de mano de obra en un factor permanente del sector. Cada vivienda en construcción genera cuatro empleos directos y cuatro indirectos, por lo que el incremento proyectado ya comienza a reflejarse en el mercado laboral.
Los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) procesados por el Centro Nacional de Ingeniería de Costos (CEICO) confirman que en mayo de 2026 el costo de la mano de obra registró el mayor aumento anual entre los componentes de la construcción habitacional, con un 5.38 por ciento. Le siguieron los materiales de construcción con 4.84 por ciento. Las ciudades con mayores incrementos salariales fueron Tulancingo (19.6 por ciento), Chihuahua capital (16.7 por ciento) y Ciudad Juárez (9.7 por ciento).

Preferencia de la población joven por otros sectores
El director general de Forecastim, Ricardo Trejo, señala que una proporción creciente de jóvenes opta por incorporarse a sectores como servicios, comercio, financiero e industrial. Esta tendencia reduce la oferta de trabajadores dispuestos a emplearse en la construcción, que exige esfuerzo físico intenso y condiciones laborales más exigentes. Cuando la demanda de personal calificado supera la oferta disponible, se genera una presión natural sobre los salarios que las empresas deben ofrecer para atraer y retener personal.
Transición hacia sistemas industrializados
Una característica distintiva del programa de Vivienda del Bienestar es el uso de moldes prefabricados, técnica que busca acelerar los tiempos de edificación ante el volumen proyectado. Este método requiere principalmente “molderos” en lugar de tabiqueros tradicionales. La Canadevi, en coordinación con la cadena de suministro del sector, plantea la apertura de escuelas de capacitación para formar a estos especialistas. Ramírez Capó advierte que la demanda actual de este perfil supera la oferta histórica y que las empresas constructoras están respondiendo con salarios competitivos, programas de capacitación y mejoras en las condiciones laborales.
El equilibrio entre el ritmo de producción de vivienda social y la disponibilidad de mano de obra calificada determinará en buena medida la capacidad real de cumplir las metas sexenales. La experiencia de los últimos meses muestra que el crecimiento de la actividad habitacional puede reactivar cadenas productivas, pero también evidencia limitaciones estructurales del mercado laboral que requieren respuestas coordinadas entre gobierno, industria y centros de formación.
