El CEO Oliver Blume comunicó al personal que Volkswagen necesita recortar 50.000 puestos adicionales para reducir una desventaja de costos del 20% frente a rivales. El memorando confirma por primera vez la meta total de 100.000 despidos en el grupo, tras los 50.000 ya pactados en Porsche y Audi.

Blume atribuye la urgencia a los aranceles millonarios, la competencia china y la baja eficiencia de las plantas alemanas. La empresa evalúa ahora cuántos ajustes son viables por marca y región, mientras los sindicatos bloquean el cierre de cuatro fábricas.
Implicaciones estratégicas
La reducción de capacidad y la mitad de la gama de modelos buscan restaurar márgenes, pero analistas consideran que estas acciones no resuelven la falta de competitividad en vehículos eléctricos. Volkswagen prioriza soluciones como reconversión industrial antes de cierres definitivos, aunque el plan sigue en negociación con los trabajadores.
