Warsh afronta Jackson Hole bajo dudas sobre la Fed

Kevin Warsh, recién nombrado presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, llega al simposio de Jackson Hole bajo presión para aclarar su visión sobre los tipos de interés, la inflación y la independencia del banco central. El encuentro anual, organizado por la Reserva Federal de Kansas City, concentrará la atención sobre sus recientes declaraciones y sobre la relación de la Fed con la Casa Blanca de Donald Trump.

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Jackson Hole, celebrado desde 1982 en el Parque Nacional Grand Teton, en Wyoming, es una de las principales citas internacionales de responsables de política monetaria, académicos y analistas. El discurso del presidente de la Fed ha servido en ocasiones anteriores para anticipar cambios relevantes: Ben Bernanke señaló en 2010 nuevas compras de activos; Janet Yellen defendió en 2017 el marco regulatorio posterior a la crisis financiera, y Jerome Powell presentó en 2020 el objetivo de inflación promedio.

Marco Buti y Marcello Messori, autores del análisis publicado por Project Syndicate, sostienen que Warsh debería aprovechar el foro para precisar tres asuntos: el efecto de la innovación digital sobre la inflación y los tipos, la función de reacción de la Fed ante cambios económicos y el alcance de la coordinación internacional en los mercados de divisas.

Warsh ha defendido que la inteligencia artificial puede elevar la productividad, moderar la inflación a medio plazo y abrir espacio para una política monetaria más flexible. Esa posición coincide con la insistencia de Trump en favor de recortes de los tipos oficiales. Sin embargo, Buti y Messori cuestionan esa hipótesis: advierten que las fuertes inversiones en IA podrían estar alimentando una burbuja especulativa y que, aun si se materializaran ganancias de productividad, estas podrían elevar la tasa de interés natural y presionar al alza los rendimientos de largo plazo.

Los autores también señalan el peso del déficit fiscal y del déficit por cuenta corriente de Estados Unidos, junto con una inflación que describen como superior al objetivo del 2% de la Fed. Según su planteamiento, esas condiciones constituyen factores relevantes detrás de los elevados rendimientos de los bonos del Tesoro a largo plazo y limitarían el margen para una política monetaria expansiva compatible con el mandato de estabilidad de precios.

La comunicación de la Fed, bajo escrutinio

La segunda conferencia de prensa de Warsh, el 29 de julio, dejó nuevas dudas sobre la orientación futura del banco central. El Comité Federal de Mercado Abierto decidió entonces mantener sin cambios los tipos de interés, con tres votos en contra, una división inusual para una reunión tan temprana en el mandato de un nuevo presidente.

En esa comparecencia, Warsh afirmó que las próximas decisiones dependerían enteramente de los mercados, a los que atribuyó la capacidad de reflejar las expectativas de crecimiento e inflación. Buti y Messori consideran que esa postura resta importancia a la comunicación prospectiva de la Fed. Recuerdan que, aunque la incertidumbre macroeconómica puede dificultar compromisos detallados, los mercados requieren una guía básica para entender cómo responderá el banco central a la evolución de los datos.

La cooperación internacional constituye el tercer foco de atención. En el Foro de Sintra del Banco Central Europeo, a principios de julio, Warsh había señalado que los bancos centrales mantenían su compromiso con el diálogo y la responsabilidad compartida. Posteriormente, el Tesoro estadounidense solicitó una intervención para respaldar al yen japonés y, según el análisis, instruyó a la Fed a vender euros en vez de dólares sin avisar previamente a las autoridades de la Unión Europea.

La operación fue ejecutada por la Reserva Federal de Nueva York como agente del Fondo de Estabilización Cambiaria del Tesoro. Buti y Messori subrayan que intervenciones futuras de mayor escala con las reservas propias de la Fed requerirían autorización del FOMC. El discurso de Warsh permitirá conocer su posición ante ese escenario, en un momento en que los miembros de la Reserva Federal siguen sometidos a presión política y se acercan las elecciones legislativas de mitad de mandato.

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