El antiguo World Trade Center del centro de Los Ángeles iniciará su conversión en 512 apartamentos de renta accesible a partir de agosto de este año. El proyecto, impulsado por las firmas Jamison y Kennedy Wilson, marca el primer paso de una estrategia más amplia que contempla la creación de 4.000 viviendas restringidas en la ciudad durante los próximos cinco años. La remodelación de 200 millones de dólares transformará el edificio de diez plantas construido en 1976 en un complejo residencial que abrirá sus puertas a principios de 2028 bajo el nombre de Sky Castle.

La iniciativa se sustenta en la ampliación de la ordenanza de reutilización adaptativa aprobada por el gobierno de Los Ángeles. Esta norma permite convertir edificios comerciales con al menos 15 años de antigüedad en unidades habitacionales, lo que podría generar más de 43.000 viviendas adicionales en toda la metrópoli. El cambio responde tanto a la proliferación del teletrabajo, que ha dejado vacíos numerosos espacios de oficina, como a la necesidad de aumentar la oferta de vivienda asequible en una ciudad donde los alquileres han crecido sostenidamente durante décadas.
Un edificio con historia que busca nuevo propósito
Cuando el complejo abrió en 1976 en la intersección de Figueroa Street y Fourth Street, fue presentado como un centro internacional capaz de ofrecer servicios diplomáticos, bancarios y educativos en un solo lugar. Con el paso de los años, sin embargo, perdió relevancia frente a los nuevos rascacielos de Bunker Hill. Antes de la pandemia, Jamison había estudiado demoler parte del terreno para levantar una torre de 41 plantas. La crisis sanitaria modificó esos planes y abrió la puerta a la reconversión residencial. El inmueble, que ocupa una manzana completa y suma cerca de 37.160 metros cuadrados, conserva en su azotea seis canchas de tenis que podrían transformarse en espacios de pickleball.
Modelo de financiamiento y requisitos para inquilinos
Los alquileres en Sky Castle comenzarán en 937 dólares mensuales para unidades de un dormitorio. Los apartamentos de dos y tres dormitorios tendrán tarifas de 1.100 y 1.300 dólares, respectivamente. Solo podrán acceder quienes perciban entre el 30 % y el 80 % del ingreso medio del área. Vintage Housing, organización sin fines de lucro vinculada a Kennedy Wilson, y Arden Residential, la nueva división de vivienda asequible de Jamison, gestionarán el complejo. Nicholas Bridges, responsable global de mercados de capitales de Kennedy Wilson, explicó que este tipo de proyectos casi siempre requiere subsidios públicos y que la empresa ha desarrollado experiencia para combinar créditos fiscales, bonos exentos de impuestos y otras fuentes de financiamiento. “Es complicado, y no es para los débiles de corazón”, señaló.
Garrett Lee, director ejecutivo de Jamison, destacó que la firma aplicará métodos de construcción eficientes aprendidos tras desarrollar más de 8.000 apartamentos de mercado. Esta será la decimoquinta conversión de oficinas en vivienda que realiza la compañía. El edificio ya fue desalojado de sus últimos inquilinos comerciales y las obras comenzarán en agosto próximo.
Contexto metropolitano y respaldo político
El plan de Jamison y Kennedy Wilson contempla unos 15 proyectos entre el centro de la ciudad y la autopista 405. La alcaldesa Karen Bass respaldó públicamente el modelo al afirmar que representa el tipo de innovación necesaria para superar el estancamiento histórico en la producción de vivienda. La gobernación de Los Ángeles simplificó recientemente las reglas de reutilización adaptativa, acelerando permisos y flexibilizando requisitos de zonificación. Según Lee, el respaldo gubernamental mediante subsidios y agilización administrativa hace que la vivienda asequible resulte atractiva incluso para promotores habituados al segmento de mercado convencional.
Bridges señaló que existe un potencial considerable para reutilizar edificios de oficinas infrautilizados en un escenario posterior al COVID, donde la demanda de espacios corporativos antiguos ha cambiado de manera estructural. La conversión del World Trade Center servirá como referencia para evaluar si este enfoque puede replicarse a mayor escala en otras zonas de la ciudad.
