Adidas y Nike impulsan el running

adidas y Nike atraviesan momentos distintos, pero convergen en una misma lectura estratégica: el running se ha convertido en el eje más dinámico del negocio deportivo. La compañía alemana cerró el segundo trimestre de 2026 con ventas récord y mejoró sus previsiones anuales, mientras la estadounidense sigue en fase de recuperación, con avances en Norteamérica y retrocesos relevantes en China y Europa. En ambos casos, la categoría de correr gana peso frente a un mercado lifestyle que muestra señales de desgaste.

Los resultados financieros publicados por ambas firmas reflejan esa divergencia. adidas ingresó 6,743 millones de euros entre abril y junio, un alza de 13% reportada y de 14% en moneda constante, su mejor trimestre histórico. Nike, en cambio, cerró su cuarto trimestre fiscal con 10,972 millones de dólares, 1% menos que un año antes. Aunque los periodos no son comparables de forma directa, las cifras muestran una diferencia clara en el ritmo de negocio.

El tirón de adidas en Performance

En adidas, el avance no dependió solo del impulso de la Copa Mundial de la FIFA 2026. El área Performance creció 39% a tipos de cambio constantes durante el trimestre, apoyada sobre todo en Football y Running. Esta última categoría avanzó alrededor de 30%, con la familia Adizero como principal referencia comercial, además de modelos como Evo SL y lanzamientos orientados al corredor recreativo. La empresa también reportó un alza de 35% en apparel deportivo, una señal de que la demanda de producto técnico está arrastrando más categorías.

Ese comportamiento ha ayudado a compensar la debilidad del calzado casual, un segmento presionado por altos niveles de descuento en retailers, especialmente en Europa. Bjørn Gulden, CEO de adidas, explicó a inversionistas que la innovación en calzado Performance está sosteniendo parte del crecimiento en un entorno menos favorable para el lifestyle. En el semestre, la compañía acumuló 13,335 millones de euros en ingresos y elevó 11% su beneficio operativo, hasta 1,279 millones de euros.

Nike resiste con un mapa desigual

El caso de Nike es más irregular. En su ejercicio fiscal 2026, la firma facturó 46,398 millones de dólares, prácticamente sin variación frente al año anterior, y con una caída de 2% en moneda constante. El negocio mayorista creció en el cuarto trimestre, hasta unos 6,600 millones de dólares, pero Nike Direct retrocedió 7% y Nike Brand Digital cayó 12% en el año. La compañía arrastra además problemas de inventario, promociones y menor demanda en algunas de sus franquicias lifestyle.

La brecha geográfica fue marcada. Norteamérica ofreció una de las pocas señales positivas, con crecimiento de 3% en ingresos trimestrales. En EMEA, las ventas bajaron 6% en moneda constante, y en Greater China retrocedieron 17%. La rentabilidad regional también quedó bajo presión: el EBIT cayó 20% en China, 6% en EMEA y 9% en Asia-Pacífico y América Latina. El desempeño confirma que Nike sigue reconstruyendo su base comercial en varios mercados clave.

Running como isla de crecimiento

La excepción dentro del cuadro de Nike también está en el running. Elliott Hill, presidente y CEO, dijo que Nike Running encadena cinco trimestres consecutivos de crecimiento de doble dígito y que esa línea ha añadido unos 1,000 millones de dólares al negocio en ese periodo. La empresa también afirmó haber ganado cinco puntos de cuota en calzado de running de alto rendimiento entre Norteamérica y Europa Occidental durante el año fiscal. En varias regiones, el corredor funciona como una categoría de tracción cuando otras divisiones siguen débiles.

En Norteamérica, running y fútbol global crecieron a doble dígito en el trimestre; en EMEA también registraron alzas de doble dígito, y en Greater China, pese a la caída general, running avanzó en dígitos medios. La lectura de fondo es consistente: el consumidor está premiando el producto técnico, la innovación y la utilidad deportiva por encima de ciertas franquicias de moda que durante años sostuvieron el volumen del sector.

La comparación entre adidas y Nike no se reduce a quién vende más en un trimestre. Lo que muestran sus balances es un cambio de centro de gravedad dentro del sportswear. adidas capitaliza ese giro con mayor velocidad y Nike intenta recuperar terreno sobre la misma base. En ambos casos, el running ya no es una categoría complementaria, sino uno de los motores que más claramente están definiendo la competencia del mercado deportivo.

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