La Comisión Europea autorizó a Alemania a conceder hasta 35.200 millones de euros en ayudas de Estado destinadas a garantizar la seguridad del suministro eléctrico a partir de 2031. El coste previsto del mecanismo se sitúa entre 15.600 y 35.200 millones, una horquilla que refleja el volumen de capacidad que finalmente sea necesario contratar.
El objetivo es asegurar que el sistema disponga de recursos suficientes para producir, almacenar o ajustar de forma flexible el consumo cuando la demanda no pueda cubrirse de manera constante. La medida vincula así dos prioridades que avanzan en paralelo: evitar déficits de electricidad y acelerar la descarbonización del sistema energético alemán.

Un mecanismo abierto a varias soluciones
Las ayudas podrán solicitarse para instalaciones nuevas o existentes y estarán abiertas a todas las tecnologías. También incluirán sistemas de almacenamiento y herramientas de gestión de la demanda, capaces de reducir o desplazar el consumo en momentos de mayor tensión sobre la red.
El diseño contempla, bajo determinadas condiciones, la participación de capacidad ubicada en otros Estados miembros que estén conectados directamente con la red alemana. Esta posibilidad amplía el margen de respuesta del mercado y reconoce que la seguridad eléctrica depende cada vez más de las interconexiones regionales, no solo de la generación instalada dentro de cada país.
La autorización europea despeja el principal obstáculo regulatorio para que Berlín prepare un esquema de respaldo con horizonte de 2031. La apertura tecnológica permite combinar generación, almacenamiento y flexibilidad en lugar de apostar por una única solución, mientras que el rango financiero deja el gasto final condicionado a la evolución de la demanda y a las necesidades reales de capacidad. El reto será convertir ese respaldo en disponibilidad efectiva sin debilitar el objetivo de reducción de emisiones.
