Vendedores ambulantes ocuparon la avenida José María Pino Suárez para comercializar cerveza durante el FIFA Fan Fest, a pesar de la ley seca que prohíbe la venta de alcohol en tiendas de conveniencia del perímetro A del Centro Histórico desde las 15:00 horas. Un recorrido de EL UNIVERSAL confirmó al menos cinco puestos operando a una calle del Zócalo, donde los precios oscilaban entre 50 pesos por un litro michelado y dos latas por la misma cantidad.

La medida gubernamental busca reducir el consumo en vía pública durante el partido México-Ecuador, pero la respuesta inmediata de los aficionados fue desplazarse hacia el comercio informal. Montse, una asistente, compró latas tras haber consumido en casa; Rolando, originario de Puebla, adquirió un six completo y planeaba continuar hasta el final del encuentro. Esta conducta revela que la restricción temporal no elimina la demanda, solo la redirige.
Brechas en la aplicación
Solo un establecimiento fijo, ubicado en calle Regina, ignoró la prohibición. En contraste, personal de la Secretaría de Gobierno realizó recorridos en Reforma para disuadir el consumo al aire libre. La diferencia entre ambos canales evidencia que la fiscalización se concentra en locales formales, mientras el sector ambulante opera con menor control durante eventos masivos.
Efectos en la regulación
La experiencia muestra que las leyes secas aplicadas de forma parcial generan incentivos para la economía informal sin reducir significativamente el acceso al alcohol. La proximidad del Fan Fest amplificó esta dinámica: la prohibición en tiendas de conveniencia impulsó la compra callejera, demostrando que la efectividad depende de la cobertura simultánea de todos los puntos de venta en zonas de alta concentración de público.
