Los cortes de luz recurrentes en el área metropolitana de Monterrey han golpeado directamente a dos de cada tres empresas del programa IMMEX, según el sondeo de Index Nuevo León realizado entre sus agremiados. La cifra del 66% revela una afectación sistemática que trasciende interrupciones puntuales y expone la fragilidad de la infraestructura eléctrica frente al crecimiento industrial de la región.

El impacto no se limita a la pérdida de horas productivas. Las paradas repentinas generan daños en maquinaria de precisión, generan mermas en lotes en proceso y obligan a reprogramar entregas comprometidas con clientes internacionales. En un sector orientado a la exportación, estos retrasos comprometen la competitividad frente a proveedores de Asia que operan con mayor estabilidad energética.
Costos ocultos y cadena de suministro
Cada interrupción añade gastos en generadores de respaldo, combustible y mantenimiento correctivo que las empresas deben absorber sin poder trasladarlos íntegramente a precios. El efecto se propaga hacia proveedores locales de componentes y servicios logísticos, ampliando el radio de la afectación económica más allá de las plantas maquiladoras directamente encuestadas.
Señales para la planeación energética
El dato del 66% funciona como termómetro de la demanda industrial real y evidencia la necesidad de acelerar proyectos de generación y transmisión que acompañen el ritmo de expansión de la manufactura en Nuevo León. Sin respuestas estructurales, el riesgo de erosión de la confianza de inversionistas extranjeros aumenta de manera progresiva.
