Nueva York.— Apple solicitó a un juez federal de Estados Unidos una orden judicial preliminar para impedir que OpenAI y dos exempleados de la compañía accedan a información confidencial, en una nueva escalada de la disputa entre los dos gigantes tecnológicos. La empresa fabricante del iPhone sostiene que la preservación de esos datos es urgente y advierte que sufrirá un “daño irreparable” si no se adoptan medidas cautelares.
Al mismo tiempo, Apple presentó una moción para acelerar la fase de presentación de pruebas y pidió tomar declaración a Chang Liu y Tang Yew Tan, los exempleados mencionados en la demanda. La petición busca esclarecer qué documentos pudieron permanecer accesibles después de su salida de Apple, quién tuvo contacto con ellos y si algún material fue trasladado o utilizado por OpenAI.
Una disputa que llega a la fase de pruebas
La respuesta de OpenAI fue inmediata. En una publicación en su blog corporativo, la empresa dirigida por Sam Altman calificó la solicitud de Apple como “descuidada, agresiva y extrañamente personal”. También afirmó que la petición está basada en información falsa y que resulta completamente innecesaria, porque la compañía no posee ni desea apropiarse de secretos comerciales de Apple.
OpenAI sostiene que Apple intenta presentar como una extracción deliberada de información lo que, según su versión, sería un caso de “acceso residual”. De acuerdo con el comunicado, algunos exempleados conservan acceso a archivos de sus antiguos empleadores incluso después de abandonar la empresa, debido a fallas en la gestión de permisos y no necesariamente por una intención de sustraer documentos.
La empresa de inteligencia artificial afirmó que esta situación puede producirse incluso cuando los trabajadores intentan actuar correctamente y no desean consultar esos archivos o ni siquiera saben que todavía están disponibles. Ese argumento desplaza el centro de la disputa: el proceso deberá determinar si hubo una conducta consciente para obtener información protegida o una deficiencia administrativa en los sistemas de Apple.

Para responder a las acusaciones relacionadas con Chang Liu, OpenAI difundió mensajes de texto que, según su interpretación, muestran que empleados de Apple se pusieron en contacto con él después de su salida para solicitarle ayuda en la localización de archivos dentro de los sistemas de la compañía. La existencia de esos mensajes podría ser relevante para establecer si Liu buscó documentos por iniciativa propia o si actuó en respuesta a peticiones de antiguos compañeros.
La versión de OpenAI sobre las advertencias
OpenAI también reveló que los abogados externos de Apple enviaron sus primeras advertencias a la persona equivocada en febrero, después de confundir dos apellidos asiáticos. La compañía utiliza ese episodio para cuestionar la precisión de la investigación previa y la solidez de la información que Apple presenta ante el tribunal.
Sin embargo, la respuesta pública de OpenAI no resuelve por sí misma la cuestión principal: aun si el acceso se produjo por un error en la administración de permisos, el tribunal deberá valorar qué información estuvo disponible, durante cuánto tiempo y si fue copiada, compartida o incorporada a algún proyecto. La orden preliminar solicitada por Apple pretende precisamente evitar que esos datos sean utilizados mientras avanza el litigio.
El origen formal del enfrentamiento
La batalla legal comenzó formalmente el 10 de julio, cuando Apple demandó a OpenAI y acusó a la firma de inteligencia artificial de robar secretos comerciales para desarrollar su propio dispositivo de hardware. En su demanda original, Apple sostuvo que OpenAI había intentado captar a empleados de la compañía para convencerlos de entregar material confidencial y diseños de productos.
La acusación conecta el conflicto laboral y tecnológico con una competencia directa en el terreno del hardware. Apple no solo protege documentos internos: también busca impedir que diseños, procesos o conocimientos adquiridos por sus trabajadores terminen favoreciendo a un competidor que pretende ampliar la presencia de la inteligencia artificial más allá de las aplicaciones y los servicios digitales.
Por ahora, las acusaciones forman parte de los alegatos de las partes y no equivalen a una determinación judicial. La solicitud de medidas cautelares tendrá que ser evaluada con base en la evidencia presentada, el riesgo de divulgación y la posibilidad de que las restricciones solicitadas afecten actividades legítimas de OpenAI o de los exempleados.
De la alianza tecnológica a la rivalidad
El caso representa un giro drástico en la relación que Apple y OpenAI habían construido. En 2024, ambas compañías anunciaron una asociación para integrar ChatGPT en dispositivos como el iPhone, el iPad y las computadoras Mac. El acuerdo reflejaba la necesidad de Apple de reforzar sus capacidades de inteligencia artificial y la estrategia de OpenAI de distribuir sus herramientas a través de plataformas de gran alcance.
Las tensiones aumentaron después de que OpenAI desembolsara 6 mil 400 millones de dólares para adquirir io Products, una empresa emergente de hardware fundada por Jony Ive, antiguo gurú de diseño de Apple. La operación alimentó las preocupaciones sobre una posible incursión de OpenAI en productos físicos y dio contexto a las acusaciones de Apple sobre el uso de diseños y conocimientos confidenciales.
La relación se enfrió aún más este año, cuando Apple presentó una versión renovada de Siri basada en el modelo de inteligencia artificial Gemini, de Google, en lugar de ChatGPT. Aunque las decisiones comerciales no prueban por sí mismas una conducta ilícita, sí muestran que la cooperación inicial quedó subordinada a una competencia más amplia por controlar la próxima generación de asistentes digitales y dispositivos inteligentes.
El avance de la demanda podría definir no solo si OpenAI y los exempleados deben someterse a restricciones temporales, sino también el alcance de las obligaciones de las empresas para retirar accesos cuando sus trabajadores se marchan. En un sector donde los equipos cambian con frecuencia y los productos combinan software, datos y diseño industrial, el litigio puede convertirse en un referente sobre cómo se protegen los secretos comerciales en la era de la inteligencia artificial.
