ArcelorMittal sería la compañía europea del sector de metales más favorecida si Estados Unidos y Canadá alcanzan un acuerdo para reducir del 50% al 25% los aranceles aplicados bajo la Sección 232 al acero y el aluminio canadiense, según una evaluación de Morgan Stanley. El banco calcula que la medida podría generar para la siderúrgica un alivio fiscal anualizado antes de impuestos de entre 300 y 350 millones de dólares.
Ese beneficio equivaldría aproximadamente al 3% del EBITDA de consenso previsto para 2027. La estimación se basa principalmente en la reducción del coste arancelario asociado a unos 2 millones de toneladas anuales de acero plano que la planta Dofasco, en Canadá, exporta a Estados Unidos. La magnitud del impacto convierte a ArcelorMittal en el principal caso europeo de exposición directa a una eventual distensión comercial entre los dos países norteamericanos.
El acero canadiense concentra el mayor impacto
Con el arancel vigente del 50%, Morgan Stanley estima que la carga anual para ArcelorMittal asciende como mínimo a entre 600 y 700 millones de dólares. El cálculo parte del supuesto de que el coste se distribuye aproximadamente a partes iguales entre la empresa y sus clientes, una hipótesis relevante porque determina cuánto del arancel se absorbe en los márgenes y cuánto se traslada a los compradores mediante precios más altos.
La dirección de ArcelorMittal había señalado anteriormente que el impacto de los costes derivados de la Sección 232 rondaba los 150 millones de dólares por trimestre. Morgan Stanley considera que esa cifra pudo haberse calculado utilizando un supuesto de precios del acero inferior al empleado en su análisis más reciente. La diferencia entre ambas referencias muestra que el resultado final dependerá tanto del porcentaje arancelario como de los precios de mercado y de la capacidad de la compañía para repercutir costes.
Una reducción arancelaria no se traduciría automáticamente en una mejora equivalente del beneficio operativo. El banco advierte de que una eventual caída de los precios del acero en Estados Unidos podría compensar parte del ahorro. Si la mayor disponibilidad de producto canadiense presiona a la baja las cotizaciones, el beneficio para los consumidores industriales aumentaría, pero una parte del alivio para los productores desaparecería.

Rio Tinto: una ventaja potencial de mayor escala
Rio Tinto fue clasificada por Morgan Stanley como una compañía con una perspectiva neutral a moderadamente positiva. La minera envió 585.000 toneladas de aluminio a destinos estadounidenses durante el primer semestre de 2026, cerca del 35% de la producción total del grupo, que alcanzó 1,676 millones de toneladas en ese periodo.
Esos envíos generaron costes arancelarios brutos de 773 millones de dólares en los seis primeros meses del año. Al anualizar la cifra, la carga se sitúa en torno a 1.500 millones de dólares. Si el arancel se redujera a la mitad para todos los volúmenes elegibles, el beneficio bruto anualizado podría aproximarse a 800 millones de dólares, equivalente a cerca del 3% del EBITDA de consenso previsto para 2027.
Sin embargo, Morgan Stanley considera que esa estimación debe interpretarse como un techo potencial y no como una ganancia garantizada. La normalización de las primas regionales del aluminio, los cambios en el destino de los envíos y el impacto sobre la contribución de Matalco podrían reducir el beneficio neto. Matalco, empresa conjunta vinculada al reciclaje de aluminio, está expuesta a las diferencias entre los precios del metal primario, la chatarra y las primas regionales.
SSAB y Norsk Hydro afrontan un efecto inverso
La siderúrgica sueca SSAB aparece entre las posibles perjudicadas de una reducción arancelaria, con una valoración moderadamente negativa. La empresa tiene una exposición aproximada de 2 millones de toneladas anuales de chapa de acero en Estados Unidos. Una mayor entrada de acero canadiense podría aliviar la escasez existente en ese mercado y presionar a la baja los precios de la chapa.
Morgan Stanley estima que cada variación de 10 dólares por tonelada en los precios de la chapa modifica el EBITDA de SSAB en unos 200 millones de coronas suecas, aproximadamente el 1% del EBITDA de consenso para 2027. El efecto dependerá de la intensidad con la que se recupere la oferta canadiense y de la respuesta de los productores estadounidenses.
La capacidad de Algoma para incrementar rápidamente sus entregas constituye un factor de incertidumbre. La interrupción temporal de su horno de arco eléctrico podría limitar la respuesta de la oferta en el corto plazo, moderando inicialmente la presión sobre los precios. A medio plazo, no obstante, la eliminación parcial del arancel mejoraría la economía de las exportaciones canadienses y podría ampliar la competencia en el mercado estadounidense.
Norsk Hydro también fue considerada moderadamente negativa. Su principal exposición no se encuentra en el aluminio primario canadiense, sino en los márgenes de reciclaje y extrusión en Estados Unidos. La compañía opera aproximadamente 1,1 millones de toneladas anuales de capacidad de reciclaje en ese país.
Una reducción de la prima del aluminio en el Medio Oeste estadounidense estrecharía la diferencia entre el metal primario y la chatarra. Ese movimiento reduciría parcialmente unos márgenes que Morgan Stanley describe como excepcionales. En este caso, el efecto de una menor barrera comercial no sería una pérdida directa por aranceles, sino una normalización de las condiciones de mercado que actualmente favorecen las operaciones de reciclaje y transformación.
Negociación abierta entre Washington y Ottawa
Estados Unidos suspendió durante tres días los aranceles del 50% previstos para determinados productos canadienses mientras ambos gobiernos ultimaban un acuerdo, según información de Bloomberg citada en la nota de Morgan Stanley. La pausa introduce un elemento de incertidumbre sobre el calendario y el alcance de cualquier decisión definitiva.
Para los inversores, la eventual reducción arancelaria tendría efectos distintos según la posición de cada empresa en la cadena de suministro. Los productores que exportan directamente desde Canadá obtendrían el ahorro más visible, mientras que las compañías expuestas a precios estadounidenses, reciclaje o transformación podrían enfrentar una presión sobre sus márgenes. Además, el resultado dependerá de los volúmenes realmente cubiertos por el acuerdo, de la evolución de los precios y de la distribución del beneficio entre productores y clientes.
