Tijuana BC.- Las estructuras metálicas que sostendrán los escenarios principales del Baja Beach Fest ya se elevan sobre la arena de Rosarito. A días del inicio del festival, el sonido de la música aún no se escucha, pero lo ha sustituido el golpeteo constante del acero, el rugido de la maquinaria y las voces de cientos de trabajadores que apuran el ritmo bajo un sol que no da tregua.
Desde las primeras horas del día, el movimiento en la playa no cesa. Grúas levantan piezas de gran tamaño mientras montacargas, retroexcavadoras y camiones transportan materiales una y otra vez. Las cuadrillas trabajan sin pausa para cumplir con los plazos establecidos. El área destinada al evento ya muestra cambios visibles y gran parte del espacio permanece delimitada por malla metálica que restringe el acceso.
La transformación de la playa
Aunque el perímetro está cerrado, aún es posible recorrer un estrecho corredor habilitado entre la valla y la barrera flotante que protege el tramo de arena que se utilizará durante los tres días del festival. Este corredor permite observar de cerca cómo el paisaje abierto se convierte poco a poco en un recinto al aire libre equipado con escenarios, torres de iluminación y zonas técnicas.

El personal de seguridad vigila los accesos de manera constante. Con radios de comunicación y recorridos frecuentes, los vigilantes orientan a quienes aún llegan a la playa y mantienen el control del área mientras continúan las labores de montaje. Cada jornada representa una carrera contra el tiempo, ya que las estructuras crecen a la vista y el espacio se prepara para recibir a miles de asistentes.
Permisos y trámites municipales
El festival ha tramitado los permisos necesarios ante las autoridades locales. Según información disponible, el evento pagará cerca de 400 mil pesos en derechos municipales. Este trámite forma parte de los requisitos para operar en la zona costera y refleja el proceso administrativo que precede a cualquier evento de gran escala en Rosarito.
El Baja Beach Fest se ha consolidado como uno de los eventos musicales más relevantes del verano en Baja California. La instalación de infraestructura temporal en la playa genera empleos directos durante la fase de montaje y desmontaje, además de activar servicios de hospedaje, alimentación y transporte en la región.
Impacto en la zona costera
La presencia de maquinaria pesada y personal técnico modifica temporalmente el uso habitual de la playa. Residentes y visitantes habituales deben adaptarse a las restricciones de acceso, aunque las autoridades locales han señalado que se busca minimizar las afectaciones al entorno natural. La barrera rompeolas instalada sobre la arena busca proteger el litoral durante el desarrollo del evento.
El festival, que se celebrará durante tres días, requiere una coordinación precisa entre organizadores, autoridades municipales y empresas de logística. La instalación de escenarios y sistemas de sonido a gran escala exige supervisión constante para cumplir con las normas de seguridad y protección civil.
Conforme se acercan las fechas del evento, el ritmo de trabajo se intensifica. Las torres de iluminación y las estructuras de los escenarios principales ya dominan el horizonte de la playa, anticipando la llegada de artistas y público que convertirán el espacio en un recinto temporal para la música y el entretenimiento.
La transformación del paisaje costero evidencia el esfuerzo logístico que implica llevar a cabo un festival de esta magnitud. Cada elemento instalado responde a necesidades técnicas específicas que permiten el desarrollo ordenado de las presentaciones durante los días programados.
