Barajas avanza hacia la autosuficiencia eléctrica con un parque solar de 120 MW

El aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas ha puesto en funcionamiento una planta fotovoltaica de 120 megavatios (MW), presentada por Aena como el mayor parque solar instalado en un aeropuerto europeo. La infraestructura, inaugurada este miércoles, forma parte de la estrategia del gestor aeroportuario para reducir las emisiones asociadas a sus operaciones y cubrir con producción renovable una parte creciente de su demanda eléctrica.

La planta cuenta con alrededor de 215.000 paneles solares y una producción anual estimada de 242,9 gigavatios hora (GWh). Según los cálculos expuestos por el presidente de Aena, Maurici Lucena, esa capacidad equivale al consumo eléctrico anual de unos 137.000 hogares. La superficie ocupada por el conjunto ya operativo es comparable, de acuerdo con la empresa, a unos 200 campos de fútbol.

El acto de presentación reunió al ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, y a la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen. La presencia de ambos departamentos subraya la doble dimensión del proyecto: la electrificación de una infraestructura crítica de transporte y el objetivo estatal de acelerar la generación renovable para reducir la dependencia de combustibles fósiles.

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Un desarrollo previsto en tres plantas

La instalación de 120 MW no será el único activo solar del recinto aeroportuario. Lucena anunció que el plan contempla otros dos parques: uno de autoconsumo, de 7,5 MW, y una tercera planta con una potencia nominal de hasta 45 MW. Una vez completado ese desarrollo, Aena prevé que la energía generada en Barajas alcance un volumen equivalente al 100 % del consumo eléctrico anual del aeropuerto.

La planta de autoconsumo, que se encuentra en una fase avanzada de ejecución, ocupará 22 hectáreas. Su producción se destinará íntegramente a las necesidades operativas del aeropuerto y no inyectará excedentes en la red de distribución. Este modelo permite vincular directamente una parte de la generación renovable al consumo de una instalación con demanda elevada y continua, como terminales, sistemas de climatización, iluminación, equipajes, comunicaciones y servicios de apoyo en tierra.

El tercer parque proyectado tendrá 45 MW de potencia y se extenderá sobre 41 hectáreas. Aena estima que aportará 79,2 GWh al año. La combinación de instalaciones de venta o gestión de energía y de autoconsumo busca adaptar el despliegue solar a los distintos usos del recinto, aunque la equivalencia con el consumo total no implica necesariamente coincidencia temporal entre generación y demanda: la producción fotovoltaica depende de las horas de radiación solar, mientras que la actividad aeroportuaria se mantiene durante todo el día.

Terreno disponible y criterios ambientales

El Ministerio de Transportes señaló que la ubicación de las plantas se ha definido a partir de la disponibilidad de suelo dentro de los límites aeroportuarios, las condiciones ambientales de cada emplazamiento y el potencial solar de la zona. La utilización de terrenos ya integrados en una gran infraestructura reduce la necesidad de buscar nuevas superficies fuera de ella, pero obliga a compatibilizar las instalaciones con requisitos operativos y de seguridad especialmente estrictos.

En un aeropuerto, el diseño de un parque fotovoltaico debe atender, entre otros factores, a las servidumbres aeronáuticas, la posible reflexión de la luz, la proximidad a pistas y calles de rodaje, el drenaje y la preservación de zonas con valor ambiental. La dimensión del proyecto convierte esas condiciones en una parte relevante de su ejecución: el reto no consiste solo en instalar paneles, sino en hacerlo sin interferir con la operativa aérea ni con los sistemas de navegación y seguridad.

Aena ya dispone de instalaciones fotovoltaicas en doce de sus aeropuertos dentro de su Plan Fotovoltaico. El proyecto de Barajas destaca por escala y por el peso de esta terminal en la red aeroportuaria española. La iniciativa puede servir como referencia para otros aeropuertos con amplia disponibilidad de terrenos, aunque su réplica dependerá de las características físicas, ambientales y energéticas de cada aeropuerto.

La descarbonización pendiente del transporte aéreo

Durante la inauguración, Óscar Puente recordó que el transporte aéreo representa aproximadamente entre el 2 % y el 3 % de las emisiones globales de carbono. La generación solar en el aeropuerto puede disminuir la huella vinculada a la electricidad consumida por las instalaciones en tierra, pero no elimina por sí sola las emisiones procedentes de los vuelos, que constituyen el principal desafío climático del sector.

La reducción de las emisiones de la aviación requiere, además de electricidad renovable en aeropuertos, avances en combustibles sostenibles de aviación, renovación de flotas, mejoras en la gestión del tráfico aéreo y conexiones intermodales. Puente vinculó la sostenibilidad futura de Barajas a la llegada de la alta velocidad, una conexión que podría reforzar la integración entre tren y avión en determinados trayectos y concentrar el uso del transporte aéreo en rutas donde resulta más difícil sustituirlo.

Por su parte, Aagesen situó la planta dentro de la búsqueda de una mayor autonomía estratégica energética. La ministra advirtió de que la dependencia de combustibles fósiles es una de las vulnerabilidades más relevantes de la economía española y consideró que este tipo de instalaciones muestra una vía para reducirla. El alcance real de esa contribución dependerá de la continuidad de las inversiones, de la capacidad de integración de renovables en la red y de que la reducción de emisiones se extienda más allá de la actividad aeroportuaria en tierra.

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