Brasil solicitó consultas formales ante la Organización Mundial del Comercio contra Estados Unidos por los aranceles del 25 % aplicados a ciertos productos brasileños y por los gravámenes de hasta el 12,5 % vinculados a supuestas deficiencias en la prohibición del trabajo forzoso. El Ministerio de Relaciones Exteriores brasileño calificó ambas medidas de injustificadas e incompatibles con el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio de 1994.
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Esta acción repite la estrategia adoptada el año pasado, cuando la Corte Suprema de Estados Unidos anuló una ronda previa de tarifas. El gobierno de Lula busca ahora activar el mecanismo de solución de diferencias de la OMC para exponer la arbitrariedad de las decisiones unilaterales de Washington y proteger las exportaciones brasileñas frente a un proteccionismo que se presenta como respuesta a prácticas comerciales desleales.
El caso pone a prueba la capacidad de la OMC para contener medidas que mezclan argumentos laborales con barreras comerciales, mientras Brasil refuerza su posición negociadora en el Mercosur y busca aliados ante un escenario de creciente fragmentación del comercio global.
