El Buen Fin de noviembre de 2026 no alcanzará su mejor desempeño. Las compras financiadas con crédito durante el Mundial de Futbol, el deterioro laboral y la pérdida de poder adquisitivo de las remesas limitarán la capacidad de consumo de los mexicanos en los meses siguientes, según analistas.
Gabriela Siller Pagaza, directora de Análisis Económico Financiero de Banco Base, advirtió que el crecimiento del crédito al consumo no es sostenible. La baja bancarización del país facilitó la entrega de más tarjetas, pero la cultura financiera insuficiente y el alza en la morosidad anticipan un freno claro para las rebajas de noviembre.

El consumo mundialista fue intertemporal: familias destinaron a celebraciones deportivas recursos que pensaban gastar el resto del año y lo hicieron vía crédito. Ahora deberán pagar esas deudas, lo que restará impulso al gasto. Las remesas perdieron poder de compra por la apreciación del peso y una inflación aún por encima de la meta del Banco de México: en mayo de 2026 alcanzaron en promedio 11 por ciento menos bienes que un año antes.
El mercado laboral arrastra debilidad desde 2025. Aunque las exportaciones de manufactura, sobre todo equipo de cómputo, crecen, la creación de empleos no compensa las caídas en otros subsectores. Esa combinación de deudas pendientes, cautela del consumidor y menor ingreso real configura un escenario de contención para el Buen Fin, lejos de los picos de años anteriores.
