Canadá apunta a invertir 3,400 millones en México

México cerró el primer semestre de 2026 con una inversión extranjera directa cercana a 35 mil millones de dólares, un nuevo récord que contrasta con el deterioro comercial entre Canadá y Estados Unidos. La mayor parte de esos recursos no correspondió a capital recién llegado, sino a utilidades que empresas extranjeras decidieron mantener en el país para ampliar operaciones, cubrir compromisos o financiar otros objetivos corporativos. En ese contexto, Canadá figura entre los inversionistas con presencia relevante y apunta a repetir una inversión anual de alrededor de 3,400 millones de dólares.

El dato ocurre mientras el presidente estadounidense Donald Trump impone aranceles a productos canadienses y el primer ministro Mark Carney ha descrito la confrontación como una guerra comercial. La disputa ha elevado la incertidumbre para compañías y trabajadores de ambos países. México, en cambio, ha evitado incorporarse a una respuesta de confrontación abierta, una posición que el texto atribuye al trabajo diplomático de la presidenta Claudia Sheinbaum y del secretario de Economía, Marcelo Ebrard.

El mercado de oficinas en México se recupera, pero privilegia espacios listos para operar

Proyectos canadienses en marcha y evaluación

Entre los anuncios sobresale el de Solar International Core Canada, compañía con oficinas centrales en Toronto, que en mayo comprometió 2,000 millones de dólares para construir una planta de ingredientes farmacéuticos activos en Hidalgo. El proyecto prevé una primera inversión de unos 50 millones de dólares para adquirir terrenos en el Polo de Desarrollo Económico de Zapotlán y desarrollar una instalación farmacéutica de alta tecnología.

También INTE Modular firmó una carta de intención para evaluar la construcción de una planta de viviendas modulares en Chiapas, con una inversión estimada en 360 millones de dólares. El documento no equivale a una inversión ya ejecutada, pero coloca al proyecto entre los planes canadienses considerados para México. Por su parte, Magna International y Linamar mantienen planes de gasto de capital orientados a ampliar tecnológicamente la proveeduría de componentes automotrices.

El corredor automotriz conserva peso

La industria automotriz sigue siendo la principal fuente de empleo manufacturero en México y conserva un papel central en la integración productiva de América del Norte. Canadá y México atienden parte de la producción de vehículos y autopartes de Estados Unidos, históricamente concentrada en el llamado Auto Alley. Una de sus zonas abarca el Medio Oeste y el Cinturón Industrial estadounidense, con Detroit como referente y operaciones de General Motors, Ford y Stellantis en Michigan, Ohio, Indiana e Illinois.

Otra región se extiende por el sureste de Estados Unidos, donde desde las décadas de 1980 y 1990 crecieron polos automotrices en Kentucky, Tennessee, Alabama, Carolina del Sur y Georgia. A esa geografía se han sumado nuevos centros en Texas y el suroeste. Texas alberga la planta de camionetas y SUV de General Motors en Arlington, la fábrica de camionetas de Toyota en San Antonio y la Gigafactory de Tesla en Austin.

La cercanía de Texas con Chihuahua, Nuevo León, Coahuila y el Bajío facilita una integración logística con el clúster automotriz mexicano. Esa conexión, junto con los planes de proveedores canadienses y la próxima renegociación del T-MEC, forma parte del escenario que observan las empresas. El texto no plantea que los conflictos entre Ottawa y Washington garanticen nuevos flujos hacia México, pero sí identifica una oportunidad potencial para inversionistas canadienses que buscan operar dentro de la cadena norteamericana.

Artículos relacionados

Últimos artículos