Goldman Sachs y Banco Base elevaron a 1.4% sus previsiones de crecimiento para la economía mexicana en 2026, luego de incorporar las cifras revisadas por el Inegi para el cuarto trimestre de 2025 y el primero de este año. Banorte, que ya contemplaba ese nivel de expansión, mantuvo su proyección y consideró que los datos del segundo trimestre, junto con señales favorables en industria y servicios, respaldan su escenario para el conjunto del año.

La actualización estadística modificó el punto de partida de 2026. El crecimiento del cuarto trimestre de 2025 quedó en 0.9%, mientras que la contracción del primer trimestre de 2026 fue revisada a 0.34%, frente a la caída de 0.62% reportada previamente. Con ese cambio, los analistas recalcularon la trayectoria de la actividad económica para el resto del año.
El arrastre desde los datos revisados
Desde Nueva York, Alberto Ramos, economista para América Latina de Goldman Sachs, explicó que la actividad del segundo trimestre mostró un comportamiento generalizado en los tres principales sectores de oferta. Al sumar esa información con las revisiones del Inegi, la firma ajustó su pronóstico anual desde 1.3% a 1.4%.
Ramos destacó que la mejora en los resultados del cierre de 2025 y del inicio de 2026 generó un “arrastre estadístico” de 1.4% para este año. El concepto se refiere al efecto con el que una economía inicia el periodo después de que los datos previos son corregidos, sin que ello suponga por sí mismo que el dinamismo observado se mantendrá con la misma intensidad durante todos los trimestres.
Banco Base realizó un ajuste mayor en términos de su pronóstico previo: pasó de anticipar un crecimiento de 1% a estimar una expansión de 1.4%. Gabriela Siller, directora de Análisis Económico de la institución, señaló que la menor contracción registrada en el primer trimestre modificó favorablemente la trayectoria prevista para la actividad económica durante el resto del año.
El segundo trimestre sostiene el escenario
Banorte sostuvo su estimación de 1.4% para 2026. Sus especialistas señalaron que el resultado del segundo trimestre y otros factores positivos para la industria y los servicios apoyan esa previsión. Para la segunda mitad del año, el banco anticipa una expansión moderada, impulsada tanto por componentes externos como por factores internos.
Entre los elementos que Banorte espera observar figura un impulso en la construcción, con beneficios potenciales para el sector residencial y las obras públicas. Sin embargo, sus analistas advirtieron que seguirán atentos a las negociaciones comerciales con Estados Unidos, un frente que permanece entre los factores relevantes para la evolución de la actividad.
La segunda mitad concentra incertidumbre
Siller consideró difícil que el impulso reciente se repita durante la segunda mitad de 2026. En su evaluación, la economía volvería a reflejar el entorno de incertidumbre ligado a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, así como un menor dinamismo de la inversión.
Ramos coincidió en que la inversión seguirá afectada por la incertidumbre interna y externa. Identificó, en particular, la orientación de la política comercial de Estados Unidos y la revisión del T-MEC como elementos que condicionan las decisiones de inversión. Las previsiones revisadas, por tanto, incorporan mejores cifras de arranque, pero no eliminan los riesgos señalados por las instituciones.
El debate sobre el crecimiento potencial
El ajuste de las proyecciones también reabrió la discusión sobre el nivel de crecimiento potencial de México. Pamela Díaz Loubet, economista para México de BNP Paribas, explicó que la firma estima un PIB potencial menor al sugerido por otras mediciones. Bajo esa lectura, la brecha del producto —la diferencia entre la actividad observada y su nivel potencial— sería más reducida.
Una brecha más cercana a cero podría implicar presiones de demanda, aun cuando las estimaciones vigentes todavía muestren una brecha negativa, de acuerdo con Díaz Loubet. En paralelo, los datos mensuales conservaron señales de debilidad: detrás de la caída del IGAE en junio estuvieron las contracciones en los servicios y en las actividades agropecuarias.
