El ministro Luis Caputo expuso un programa financiero que deja un margen muy ajustado para el segundo semestre de 2026. Las necesidades de dólares alcanzan 9.800 millones, mientras las fuentes previstas suman 9.900 millones. Este equilibrio mínimo refleja la estrategia oficial de transmitir confianza sin generar holgura significativa ante posibles shocks externos.

Los vencimientos de capital e intereses concentran la presión: 5.300 millones en capital y 4.500 millones en intereses. Entre las fuentes destacan 700 millones del BCRA, préstamos multilaterales por 4.000 millones (ya confirmados 3.200 millones con bancos privados) y la emisión del bono AO29 por hasta 2.000 millones. Las privatizaciones aportan 800 millones adicionales, aunque su materialización depende de procesos que aún no están cerrados.
El plan genera un colchón de 3.700 millones para 2026, pero su solidez depende de que las licitaciones y las ventas de activos avancen según lo proyectado. Para 2027 las cifras se duplican, lo que obliga a monitorear la evolución del mercado local y la capacidad de rollover de la deuda. El margen estrecho obliga al Gobierno a mantener disciplina fiscal y a acelerar las operaciones que aún están en curso.
