El FC Barcelona ha entrado en una fase decisiva de su planificación para la temporada 2026/27 y, mientras sigue pendiente de cerrar la llegada de un delantero y un centrocampista, la dirección deportiva también ha activado la operación salida. En ese escenario, Marc Casadó se ha convertido en uno de los nombres más expuestos al mercado. El centrocampista catalán cuenta con el visto bueno para salir, no viajó a Udine por petición de Hansi Flick y su peso en el equipo ha caído de forma notable durante el curso, pese a haber estado disponible en todos los partidos.
Su caso tiene una lectura deportiva y otra económica. En el plano futbolístico, Casadó ha perdido protagonismo con Flick, aunque sus números individuales siguen sosteniendo su valor. Ha disputado solo un 29% de los partidos de LALIGA, con 1.149 minutos, pero mantiene registros de primer nivel en precisión de pase, con un 91,3%, además de cifras destacadas en tackles con éxito, 6,23 por encuentro, e intercepciones, 2,6 por partido. Ese perfil lo mantiene bien valorado fuera del club y explica que el Barcelona vea con buenos ojos una venta importante.

Una venta de alto precio
La cantidad que maneja la entidad azulgrana ronda los 40 millones de euros, una cifra alta para la mayoría de clubes europeos y que empuja al Barça a buscar mercados con más capacidad financiera. En ese contexto, Deco negocia con dos equipos saudíes que han mostrado interés en el jugador: Al Hilal y Al Ahli. La elección no es casual. El club necesita ingresos, pero también margen para cerrar otras operaciones que considera prioritarias y que siguen abiertas en la mesa de trabajo.
Al Hilal aparece además vinculado a otra negociación relevante para el Barcelona: la de João Cancelo. En esa conversación, Casadó podría entrar como una pieza útil para abaratar un traspaso que el club saudí tasa en unos 10 millones de euros o, al menos, para desbloquear el intercambio de intereses entre las dos entidades. La posibilidad refuerza la idea de que el canterano no solo es un activo deportivo, sino también un elemento de negociación en una operación más amplia.
El jugador, con reservas
El principal obstáculo no está en las conversaciones entre clubes, sino en la voluntad del propio futbolista. Casadó no ve clara una salida a Arabia Saudí y, aunque asume que no entra en los planes de Flick, prefiere un destino con competición europea y proyección deportiva inmediata. Esa posición obliga al Barcelona a moverse con cautela: una venta rápida resolvería parte de la presión financiera, pero una decisión forzada podría complicar el acuerdo si no se ajusta a las expectativas del jugador.
La jornada de este martes dejó una señal significativa. Tanto Casadó como Deco acudieron a la Ciudad Deportiva del Barça, en una visita que apunta a una reunión para seguir avanzando en su salida. No hay cierre inminente confirmado, pero sí una aceleración clara de los contactos. En un mercado en el que el Barça necesita vender para comprar, el caso Casadó refleja con nitidez la tensión entre el valor deportivo de un jugador y la urgencia del club por equilibrar su plantilla y su hoja de cálculo.
