La reconstrucción turística tras el terremoto del 10 de agosto de 2026 deberá avanzar con rapidez para que los destinos afectados no pierdan presencia en los catálogos internacionales de la próxima temporada. Natalia Bayona, directora ejecutiva de ONU Turismo, planteó que, después de la emergencia y el inventario de daños, Colombia debería entrar en fase de reconstrucción turística en un plazo de dos meses y preparar un relanzamiento antes de la ventana comercial de octubre a diciembre.

Durante el 30° Congreso Nacional de Agencias de Viajes y Turismo de Anato, en Barranquilla, Bayona dividió la respuesta en etapas: atención humanitaria, registro de pérdidas en hoteles, agencias, paquetes y reservas, reconstrucción y promoción de los destinos. Advirtió que entre octubre y diciembre se definen numerosos paquetes y catálogos internacionales, por lo que una demora puede dejar temporalmente fuera de la oferta a lugares como Cali y el Paisaje Cultural Cafetero. “No podemos esperar seis años”, afirmó.
Un sector que llega al terremoto en expansión
La urgencia coincide con un ciclo de crecimiento turístico. Colombia cerró el último año con 6,2 millones de llegadas internacionales y USD 9.700 millones en ingresos por turismo; según la exposición de Bayona, en 2026 las llegadas mantenían un incremento cercano al 10%. La directora atribuyó ese avance a la conectividad aérea y a los incentivos a la inversión, en un contexto regional en el que América Latina registró 270 proyectos turísticos y más de 83.000 empleos directos.
Para proteger esa dinámica, Bayona pidió coordinación inmediata entre ProColombia, el Gobierno, los gremios, las aerolíneas y los mercados internacionales. El objetivo expuesto no se limita a reparar infraestructura: busca mantener vigentes los destinos afectados ante operadores y viajeros mientras avanza la recuperación material.
La inversión no se reduce a exenciones fiscales
Bayona sostuvo que la reconstrucción y la atracción de capital no deberían depender principalmente de rebajas tributarias. Según dijo, los inversionistas también evalúan estabilidad regulatoria, seguridad, conectividad, infraestructura, trabajadores capacitados, proveedores locales, respaldo institucional y claridad sobre las oportunidades disponibles. “El inversor internacional ya no solamente busca incentivos fiscales”, señaló.
Su propuesta es orientar los apoyos hacia ecosistemas turísticos territoriales, incluidas zonas económicas especiales que integren turismo rural, recuperación de centros históricos, servicios y actividades culturales, en lugar de beneficiar de forma aislada a un hotel. La concentración actual sigue siendo alta: el 78% de la inversión turística en América Latina se dirige a hotelería, mientras que en Colombia el 39% de la inversión extranjera del sector llega a hoteles.
Formación para sostener la recuperación
El tercer componente de la estrategia es la capacitación técnica y vocacional. Bayona propuso una escuela de oficios turísticos articulada con el Sena, el Gobierno, universidades, empresarios y organizaciones internacionales, con formación en hotelería, gastronomía, servicio, protocolo y comunicación. “De nada sirve traer millones de personas si luego no tengo buenos hoteleros”, afirmó. Para ONU Turismo, contar con personal preparado puede reducir riesgos para los inversionistas y extender los beneficios hacia guías, pequeños proveedores, industrias creativas, música, moda y gastronomía local.
