Colombia registró en mayo una inflación anual de 5,8 por ciento y se mantuvo como la segunda economía con mayor aumento de precios entre los 38 miembros de la OCDE. Solo Turquía superó esa marca con 32,6 por ciento, mientras el promedio del bloque se ubicó en 4,6 por ciento tras el repunte impulsado por los precios de la energía.
El dato, que precede a la publicación del índice de junio por parte del Dane, adquiere mayor relevancia porque el mercado anticipa un nuevo ascenso por encima de 6 por ciento. Esa posibilidad ampliaría la brecha frente al resto de países y retrasaría el retorno de Colombia al rango meta del Banco de la República, situado entre 2 y 4 por ciento.
Comparación con otras economías
La posición de Colombia resulta destacada al contrastarla con economías de similar tamaño o nivel de desarrollo. Países como Chile, México, España, Alemania, Francia y Japón registraron variaciones anuales inferiores. Dentro del grupo reducido que supera 5 por ciento anual se encuentran también Lituania, Grecia e Islandia, lo que subraya un fenómeno concentrado en pocas economías.
El repunte de mayo en el conjunto de la OCDE se explicó principalmente por el componente energético, que pasó de 13,2 a 15,8 por ciento. En cambio, la inflación de alimentos continuó moderándose hasta 3,6 por ciento, mientras la subyacente retomó su senda ascendente y alcanzó 3,8 por ciento.

Expectativas para junio
La encuesta de expectativas de Citi proyecta que la inflación de junio se situará en 6,08 por ciento, con un rango entre 5,93 y 6,16 por ciento. De confirmarse esa estimación, Colombia volvería a superar el umbral de 6 por ciento por primera vez desde agosto de 2024. Los analistas atribuyen las presiones adicionales al mayor dinamismo del consumo interno, a los incrementos en vivienda, arriendos, servicios públicos, restaurantes y hoteles, y al efecto de indexación derivado del alza del salario mínimo.
Algunos participantes del mercado advierten además sobre posibles riesgos asociados a un eventual fenómeno de El Niño, que podría encarecer alimentos y energía en los próximos meses. Estas variables introducen un margen de incertidumbre en las proyecciones de corto plazo.
Respuesta del Banco de la República
El emisor ya ajustó su política monetaria ante este panorama. En su última reunión elevó la tasa de referencia en 75 puntos básicos hasta 12 por ciento, argumentando que las expectativas de inflación permanecen alejadas de la meta. El equipo técnico prevé que la inflación cierre 2026 alrededor de 6,5 por ciento, baje a 4 por ciento en 2027 y solo retorne al rango objetivo hacia finales de 2028.
La Encuesta Mensual de Expectativas del propio Banco de la República coincide en que los precios seguirán aumentando en los próximos meses. Para junio se anticipa una variación mensual de 0,32 por ciento en el índice general y de 0,21 por ciento en alimentos. Las proyecciones de cierre de año se mantienen homogéneas entre bancos, comisionistas y otros participantes, con valores entre 6,39 y 6,59 por ciento.
Perspectivas de mediano plazo
El componente de alimentos muestra mayor dispersión en las estimaciones y se proyecta que cerrará 2026 en 7,28 por ciento, 0,76 puntos porcentuales por encima de la inflación total esperada. Esta brecha persistente entre la inflación general y la de alimentos refleja presiones estructurales que complican la convergencia hacia el rango meta.
El escenario descrito indica que la desinflación en Colombia será gradual y dependerá tanto de factores internos como de la evolución de los precios internacionales de la energía. Mientras tanto, el país seguirá figurando entre las economías con mayor inflación dentro de la OCDE durante los próximos trimestres.
