El peso mexicano abrió la jornada del 7 de julio cerca de 17.38 unidades por dólar, dentro de un margen estrecho que se ha mantenido durante varias semanas. El nivel oficial más reciente reportado por Banxico se ubicó en torno a 17.47, aunque el mercado ha preferido operar en una franja más contenida que refleja cautela más que convicción alcista. Esta estabilidad temporal coincide con la publicación de indicadores sectoriales y con la expectativa de nuevos anuncios sobre el futuro del T-MEC.
Exportaciones automotrices sostienen el flujo comercial
Entre enero y mayo de 2026 se enviaron al exterior 1 388 236 vehículos ligeros, un incremento del 4 % frente al mismo periodo de 2025. Estados Unidos concentró el 75.4 % de esos embarques, según datos de INEGI. El sector sigue siendo el principal generador de divisas manufactureras y su desempeño explica en parte la resistencia del peso en el corto plazo. La próxima difusión del registro automotriz de junio, programada para el mismo día, permitirá verificar si esta tendencia se mantiene o comienza a moderarse.
El analista Felipe Mendoza, de EBC Financial Group, señala que el comportamiento actual del tipo de cambio responde a factores coyunturales que compensan temporalmente las presiones estructurales sobre la inversión y el crecimiento. Sin embargo, advierte que esta compensación no sustituye una mejora sostenida en la confianza empresarial.
Expectativas de crecimiento revisadas a la baja
El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) ha ajustado el pronóstico promedio de expansión del PIB para 2026 a 1.07 %. Además, el 65 % de los especialistas consultados considera que la economía mexicana se encuentra en peor situación que hace un año. Esta percepción de debilidad se traduce en menor disposición a invertir y en una demanda más selectiva de activos denominados en pesos.

La combinación de bajo crecimiento esperado y cautela en el sector privado limita el margen de apreciación adicional del peso. Aunque el tipo de cambio muestra resistencia, el fundamento de esa resistencia sigue dependiendo de flujos comerciales específicos y no de un cambio estructural en las condiciones de inversión.
Revisión del T-MEC introduce incertidumbre de fondo
Las declaraciones oficiales sobre el avance de las negociaciones contrastan con reportes que indican que Estados Unidos podría impulsar revisiones anuales en lugar de mantener el acuerdo en su formato actual. Esta discrepancia genera un escenario de doble lectura: por un lado, un mensaje de control del proceso; por otro, la posibilidad de ajustes frecuentes que afecten reglas de origen y cadenas de suministro, especialmente en la industria automotriz.
La probabilidad de cambios recurrentes en las condiciones comerciales añade una prima de riesgo que los inversionistas incorporan gradualmente a sus decisiones. Hasta ahora, esa prima no ha provocado salidas masivas de capital, pero sí ha reducido la profundidad de las posiciones largas en pesos.
Efecto transitorio del Mundial 2026
Las estimaciones asociadas al torneo apuntan a un impulso temporal en turismo y consumo durante los meses previos y posteriores al evento. Sin embargo, analistas coinciden en que este efecto no altera la trayectoria de crecimiento de mediano plazo ni modifica las expectativas de inversión privada. El derrame económico se concentrará en sectores puntuales y su magnitud dependerá de la capacidad de oferta hotelera y de servicios locales para absorber la demanda adicional sin generar cuellos de botella inflacionarios.
En conjunto, la cotización actual del peso refleja un equilibrio frágil entre flujos comerciales favorables y un panorama macroeconómico que sigue sujeto a revisiones a la baja. La evolución de los datos automotrices y cualquier señal concreta sobre el calendario de revisión del T-MEC serán los elementos que determinen si este equilibrio se mantiene o se desplaza en las próximas semanas.
