La comunidad colombiana radicada en Mexicali empezó a organizar una colecta de víveres y artículos de primera necesidad para apoyar a las personas afectadas por el temblor registrado en Colombia, en una respuesta que combina cercanía afectiva y capacidad de organización desde la distancia. La iniciativa fue impulsada por integrantes de la Asociación de Colombianos de Baja California, que abrieron centros de recepción de donativos a partir del lunes, una vez activada la alerta por el desastre ocurrido en su país de origen.
Cristian Valencia, vocero de la agrupación, explicó que la movilización no surgió como un gesto aislado, sino como la continuación de una red comunitaria que lleva más de siete años operando en la entidad. La asociación reúne a colombianos que viven en distintos municipios de Baja California, con presencia en Mexicali, Rosarito y Ensenada, y en esta ocasión canalizó su estructura para reunir ayuda y trasladarla hacia las zonas que la requieren. Ese dato es relevante porque muestra que la respuesta no depende solo de la solidaridad espontánea, sino de una organización previa que permite convertir la indignación inicial en apoyo material concreto.

La colecta y su ruta de traslado
La recepción de donativos continuará en Mexicali hasta el domingo, de 11:00 de la mañana a 5:00 de la tarde. Valencia precisó que el lunes por la mañana parte de lo reunido será trasladado a Tijuana, desde donde seguirá el proceso para hacer llegar los apoyos. La logística es importante porque revela un esquema escalonado: primero la captación local, después la concentración regional y finalmente la canalización hacia las áreas afectadas en Colombia. En emergencias de este tipo, la rapidez importa, pero también la trazabilidad de lo recolectado, sobre todo cuando se trata de bienes básicos que deben llegar en condiciones útiles.
Entre los artículos solicitados figuran alimentos enlatados y no perecederos, medicamentos y alcohol completamente sellados, lámparas, pañales para niños y adultos, además de gasas, guantes, cubrebocas y sueros en polvo. La selección de insumos da una pista clara de las necesidades que se buscan cubrir: alimentación, atención básica de salud y soporte para población vulnerable, especialmente familias con menores o personas mayores. Valencia subrayó que, aunque los donativos ya han comenzado a llegar, esperan que más personas se sumen en los próximos días para ampliar el alcance de la ayuda.
Solidaridad que cruza fronteras
El vocero insistió en que la respuesta de la comunidad colombiana en Mexicali nace de una conexión emocional directa con lo que ocurre en su país. “Uno como colombiano, al ver lo que está sucediendo en su país, pues uno se pone triste, se le arruga el corazón”, dijo. La frase resume el componente humano de la colecta, pero también ayuda a entender por qué estos esfuerzos suelen activarse con rapidez entre comunidades migrantes: la distancia geográfica no elimina el vínculo social ni la percepción de responsabilidad compartida.
Valencia hizo un llamado no solo a los colombianos que viven en Mexicali, sino también a cualquier persona interesada en colaborar. A su juicio, la solidaridad no debería limitarse por nacionalidad, porque una emergencia puede alcanzar a cualquier comunidad. Ese enfoque amplía el sentido de la colecta: no se trata únicamente de un apoyo dirigido a compatriotas, sino de una demostración de cómo las redes migrantes pueden articular respuestas solidarias con impacto real cuando existe una estructura previa y un objetivo claro. Quienes deseen aportar pueden acudir a Islas Las Bahamas 283, en Santa Mónica, Mexicali, con comida enlatada, medicamentos en buen estado y cerrados, gasas, guantes, cubrebocas y sueros en polvo.
