El petróleo cerró a la baja por demanda débil

Los precios internacionales del petróleo retrocedieron con fuerza este jueves, en una sesión marcada por la lectura de una demanda global más frágil y por el mayor aumento semanal de inventarios de crudo en Estados Unidos desde enero de 2023. Al cierre, el Brent perdió 1.91 dólares, o 2.15%, para ubicarse en 87.07 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) cayó 2.02 dólares, o 2.4%, hasta 81.25 dólares. La mezcla mexicana de exportación también cedió, con una baja de 1.67 dólares, equivalente a 2.12%, para terminar en 77.12 dólares por barril.

La corrección borró parte del avance acumulado en los días previos. Brent y WTI habían comenzado la jornada con caídas superiores a 3.5%, pero recortaron pérdidas tras difundirse reportes sobre un ataque con drones de los hutíes de Yemen contra una refinería de Saudi Aramco en Arabia Saudí. El episodio reintrodujo un factor de riesgo sobre posibles interrupciones en el suministro, aunque no logró sostener la cotización frente al peso de los datos de inventarios y de demanda.

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Inventarios al alza y señales de consumo más lento

El informe de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) fue el dato que más pesó sobre el mercado. Las reservas comerciales de crudo aumentaron en 17.4 millones de barriles en la semana que terminó el 7 de agosto, hasta 424.4 millones, su nivel más alto desde el 5 de junio. El salto estuvo relacionado con una caída de las exportaciones estadounidenses, un elemento que suele interpretarse como señal de menor tracción externa para el petróleo de ese país.

Ese dato encaja con una lectura más amplia de enfriamiento de la demanda. En su informe mensual, la OPEP recortó su previsión de crecimiento del consumo mundial de crudo para 2026 a 580,000 barriles diarios. A su vez, la Agencia Internacional de Energía endureció su diagnóstico y anticipó una contracción de 1.6 millones de barriles diarios en el consumo de este año, desde la caída de 1 millón prevista el mes anterior. La revisión refleja precios elevados, condiciones financieras más restrictivas y el efecto de la guerra entre Estados Unidos e Israel e Irán sobre la actividad económica y el comercio energético.

Riesgos geopolíticos que no bastaron para sostener el mercado

El ataque a la refinería de Jazan, operada por Saudi Aramco, introdujo una variable de tensión adicional. Según la agencia Saba, controlada por los hutíes, el grupo disparó dos drones contra la instalación, que produce 250,000 barriles diarios de diésel con contenido ultrabajo de azufre. Una fuente militar hutí afirmó que la acción respondió a presuntas violaciones saudíes del espacio aéreo y la soberanía yemení en Saada y Hajjah. El incidente empujó los precios del diésel a un máximo histórico, pero su impacto en el crudo fue limitado porque el mercado ya estaba reaccionando a un cuadro de oferta más holgada y consumo debilitado.

La sesión dejó una señal clara para el corto plazo: los riesgos geopolíticos siguen capaces de alterar intradía las cotizaciones, pero la dirección de fondo continúa dominada por el balance entre inventarios, exportaciones y expectativas de demanda. Mientras los datos de Estados Unidos muestran una acumulación de existencias más rápida de lo previsto y los organismos multilaterales reducen sus proyecciones de consumo, el petróleo enfrenta más dificultad para sostener repuntes prolongados, incluso cuando surgen amenazas sobre la infraestructura energética en Oriente Medio.

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