Colombia mantiene la remuneración más elevada para sus legisladores en América Latina: senadores y representantes reciben cerca de 52 millones de pesos mensuales brutos, equivalentes a 16.275 dólares. Esta cifra supera los ingresos de México y Uruguay, que rondan los 9.500 dólares, y también los de Brasil, que paga alrededor de 9.120 dólares a sus parlamentarios.

La brecha con el salario mínimo alcanza las 26 veces, una proporción que solo iguala o supera Brasil. En contraste, Ecuador y Bolivia registran múltiplos cercanos a 10 y 6, respectivamente. Esta distancia refleja la persistente desigualdad de ingresos que el Banco Mundial sigue ubicando entre las más altas del mundo.
El gobierno intentó reducir la prima especial mediante decreto en enero de 2026, pero el Consejo de Estado lo anuló tras seis demandas. Quince proyectos previos de recorte han fracasado porque los propios congresistas deben aprobar cualquier disminución salarial. La nueva iniciativa del Pacto Histórico enfrenta el mismo obstáculo estructural, mientras el debate sobre equidad fiscal vuelve al Capitolio sin cambios concretos.
