En la jornada del 6 de julio el dólar estadounidense inició operaciones a 6,75 bolivianos, un nivel que marca una contracción del 1,57 % frente al cierre previo de 6,86 bolivianos. Esta variación, aunque moderada, refleja el impacto inmediato de las expectativas generadas por el anuncio de financiamiento externo y las primeras señales de la reforma cambiaria que el Banco Central de Bolivia comenzó a implementar a inicios de año.
Estabilidad relativa en medio de la volatilidad
El índice de volatilidad actual se ubica en 14,95 %, por debajo del nivel de referencia del 16,03 %. Esta diferencia indica que el mercado cambiario, pese a las tensiones estructurales, opera con menor dispersión de precios que en meses anteriores. El avance semanal del 0,2 % y el incremento interanual del 0,14 % sugieren que la depreciación no se acelera de forma descontrolada, sino que se mantiene dentro de un rango previsible mientras el sistema financiero absorbe la liberación gradual de divisas.
Proyecciones macroeconómicas para 2026
El Gobierno boliviano se ha fijado como meta reducir el déficit fiscal al 7 % del PIB este año y proyecta una inflación que podría alcanzar el 17 %. Organismos multilaterales ofrecen lecturas distintas: el Banco Mundial anticipa una contracción del 1,1 % del producto, mientras que la CEPAL estima un crecimiento marginal del 0,5 %. El FMI, por su parte, ha optado por no publicar pronósticos de mediano plazo ante la elevada incertidumbre derivada de la emisión monetaria y la transición cambiaria. Estas divergencias evidencian que el rumbo de la economía dependerá en gran medida de la efectividad con que se controle la liquidez y se ejecute el financiamiento de 4.500 millones de dólares acordado con el BID para el período 2026-2028.

Transición hacia la unificación cambiaria
El mercado paralelo mantiene cotizaciones cercanas a 9,64 bolivianos, mientras el Banco Central publica valores referenciales diarios de 9,21 bolivianos para la compra y 9,40 para la venta. El tipo de cambio oficial de 6,96 bolivianos sigue vigente, pero su relevancia comercial disminuye rápidamente frente a estos nuevos precios de mercado. La liberación progresiva de dólares en el sistema financiero busca reducir esa brecha, aunque el proceso enfrenta el desafío de una economía que atraviesa contracción y que aún debe absorber la volatilidad heredada de 2025. El éxito de esta etapa dependerá de la consistencia entre la política monetaria y el ritmo de ingreso de divisas externas.
