El crédito al consumo de la banca comercial en México, destinado principalmente a las familias, sigue siendo el motor más dinámico del portafolio bancario, aunque ya muestra una desaceleración frente al ritmo que alcanzó en los años recientes. A junio de 2026, este segmento superó 1.98 billones de pesos, casi el doble de los 998,934 millones reportados en agosto de 2021, de acuerdo con cifras de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).
Ese avance confirma un cambio relevante en la composición del crédito bancario. El consumo ya equivale a alrededor de 24% de la cartera total de la banca, que cerró el primer semestre por encima de 8.4 billones de pesos. En la estructura general, sólo la cartera comercial mantiene mayor peso, con más de 4.87 billones al cierre de junio, seguida por vivienda, que rebasó 1.54 billones.

La evolución también marca un hito histórico: desde febrero de 2023, el crédito al consumo ya superó en monto al hipotecario, cuando ambos portafolios rondaban 1.20 y 1.19 billones de pesos, respectivamente. Desde entonces, la diferencia se ha ampliado, impulsada por productos ligados al gasto cotidiano y al financiamiento de bienes duraderos, en un entorno de mayor formalización crediticia y de una demanda que resistió los ciclos de alza en tasas.
Las tarjetas siguen al frente
Dentro del consumo, las tarjetas de crédito continúan como el segmento de mayor crecimiento y de mayor peso. A junio, el saldo llegó a 735,391 millones de pesos, casi el doble de los 362,843 millones observados en abril de 2021. El número de contratos también avanzó con fuerza: a mayo de 2026, el registro superó 46.4 millones de tarjetas, casi 10 millones más que en el mismo mes del año previo.
Después de las tarjetas aparecen los créditos de nómina, con 456,787 millones de pesos; los destinados a la adquisición de bienes de consumo duradero, que incluyen financiamiento automotriz, con 425,654 millones; y los personales, con 311,912 millones. La mezcla muestra que el crecimiento del portafolio no depende de una sola línea de negocio, sino de una expansión amplia del financiamiento a hogares, con distintos niveles de riesgo y plazos.
Morosidad bajo vigilancia
El aumento del crédito no ha venido acompañado, por ahora, de un deterioro brusco en la calidad de la cartera. La CNBV reportó que el saldo en Etapa 3, correspondiente a cartera con morosidad, alcanzó 66,355 millones de pesos. Con ello, el índice de morosidad se ubicó en 3.34% a junio, por arriba del 3.02% observado un año antes, pero todavía en niveles manejables para el sistema.
La cobertura también ofrece un colchón relevante. El índice de cobertura llegó a 251% al cierre del primer semestre, lo que significa que las reservas constituidas permitirían cubrir hasta 2.5 veces el saldo vencido de este segmento. En un portafolio tan masivo como el de consumo, ese dato es clave porque muestra que la banca ha acompañado el crecimiento con provisiones suficientes para absorber parte de un eventual deterioro.
Cuatro bancos concentran el negocio
El mercado está claramente concentrado. BBVA México encabezó la cartera de consumo con 593,066 millones de pesos al cierre del primer semestre. Le siguieron Banamex, con 273,251 millones; Banorte, con 262,347 millones; y Santander, con 224,097 millones. En conjunto, estas cuatro instituciones sumaron 1.35 billones de pesos, alrededor de 68% del total.
La concentración tiene implicaciones dobles. Por un lado, facilita economías de escala y una mayor capacidad para colocar productos masivos, especialmente tarjetas y créditos de nómina. Por otro, deja ver que la dinámica del crédito a hogares depende en buena medida de las decisiones de un grupo reducido de bancos, tanto en originación como en gestión de riesgo. En un contexto de desaceleración reciente, la evolución de esos jugadores será determinante para saber si el consumo mantiene el liderazgo o entra en una fase de crecimiento más moderado.
