En la apertura del 8 de julio el dólar se cotizó a 58,76 pesos dominicanos, un 0,74 % por encima del cierre anterior. La divisa muestra volatilidad del 11,06 %, inferior al promedio de referencia, lo que señala un mercado cambiario más estable de lo habitual.

Según UBS, República Dominicana crecerá cerca del 4 % en 2026 gracias a tasas de interés más bajas y un entorno externo favorable. El Banco Central prevé que el tipo de cambio llegue a 66,35 pesos en septiembre de 2026 y a 69,15 un año después, dentro de un escenario de depreciación controlada. Los superávits de remesas y turismo seguirán compensando el déficit por cuenta corriente, estimado entre 2 % y 2,5 % del PIB, mientras la inversión extranjera directa se mantendrá entre 3,5 % y 4 % del PIB.
El ajuste fiscal aprobado para 2025 eleva el gasto de capital y amplía el déficit global al 3,5 % del PIB; para 2026 el gobierno apunta a reducirlo al 3,2 %. Esta combinación de estabilidad cambiaria, menor costo del crédito y flujo constante de divisas por servicios y remesas sostiene la capacidad de la economía dominicana para absorber el ritmo de depreciación sin generar presiones inflacionarias significativas.
