Al término de las operaciones del 15 de julio, el dólar estadounidense se cotizó a 24 pesos cubanos en el mercado oficial, lo que supuso un alza de 0,03% frente al cierre anterior de 23,99 pesos. La variación, aunque modesta, se inscribe en una tendencia alcista sostenida durante la última semana, cuando el billete verde acumuló un avance de 0,14%. En términos interanuales, el incremento se limita al 0,1%, mientras que la volatilidad actual del tipo de cambio se ubica en 0,91%, muy por debajo del nivel de referencia del 3,58%.
Estos datos, suministrados por Dow Jones, reflejan un mercado cambiario que mantiene relativa calma pese a las tensiones estructurales de la economía cubana. La menor fluctuación sugiere que los flujos de divisas se han estabilizado temporalmente, aunque el contexto de restricciones externas y escasez interna sigue condicionando el comportamiento de los agentes económicos.

Perspectivas de crecimiento para 2026
El ministro de Economía y Planificación, Joaquín Alonso, presentó las proyecciones oficiales que anticipan un crecimiento del Producto Interno Bruto del 1% para 2026. Esa misma meta había sido fijada para el año anterior, pero no se alcanzó debido a la contracción registrada. El funcionario advirtió que el país operará bajo condiciones de “economía de guerra”, enfrentando amenazas y riesgos que podrían agravarse en los próximos meses.
Las estimaciones se sustentan en una recuperación del turismo y en el desempeño de los servicios de exportación, con énfasis particular en los servicios médicos. Estos sectores continúan representando la principal fuente de ingreso de divisas para el Estado. Al mismo tiempo, el Gobierno prevé que la inflación en el mercado formal alcance el 10%, cinco puntos porcentuales menos que el 14,07% registrado al cierre de 2025.
El déficit fiscal y los desequilibrios persistentes
El presupuesto para 2026 contempla un déficit de 74.500 millones de pesos cubanos, equivalente a unos 3.100 millones de dólares al tipo de cambio oficial aplicable a empresas. Esa cifra resulta similar a la observada en el ejercicio anterior y evidencia la dificultad para reducir el desbalance fiscal sin afectar los programas sociales ni la inversión productiva.
Las autoridades reconocen la existencia de problemas estructurales que no han logrado resolverse: escasez de productos básicos, interrupciones prolongadas del servicio eléctrico, inflación elevada, avance de la dolarización y una migración que continúa restando fuerza laboral al país. Entre 2020 y 2024 la economía cubana acumuló una contracción del 11%, y en 2024 el PIB retrocedió un 1,1%, marcando el segundo año consecutivo de caída.
Historia del peso cubano y la unificación monetaria
El peso cubano constituye la moneda de curso legal y es utilizada por la mayoría de la población. Desde el 1 de enero de 2021 desapareció el peso cubano convertible como medio de pago ordinario. Hasta esa fecha, el tipo de cambio oficial se situaba en 24 pesos cubanos por dólar, aunque en el mercado informal la cotización llegó a superar los 100 pesos por dólar en periodos de mayor tensión.
La unificación monetaria, conocida como “Día Cero”, eliminó la dualidad cambiaria que había prevalecido durante décadas. Sin embargo, la medida no resolvió la escasez de divisas ni logró estabilizar los precios. El ministro de Economía reconoció que en 2022 no se alcanzaron los ingresos proyectados por exportaciones y que el turismo experimentó una caída adicional, mientras la inflación alcanzó el 40% y elevó el costo de la canasta básica.
Desafíos para atraer inversión extranjera
El Gobierno ha reiterado su intención de captar capital foráneo mediante un entorno “más dinámico y transparente”. Se han anunciado facilidades y garantías adicionales para los inversionistas, aunque las limitaciones financieras actuales y la complejidad del escenario internacional e interno siguen representando obstáculos significativos.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe había advertido, a finales del año pasado, sobre el riesgo de agotamiento del efecto rebote en la recuperación. Esa advertencia cobra relevancia ahora, cuando las proyecciones oficiales para 2026 se presentan en un contexto de recursos limitados y presiones externas que no han disminuido.
La cotización del dólar en 24 pesos cubanos al cierre del 15 de julio confirma que el mercado oficial mantiene una trayectoria de estabilidad relativa, aunque esa calma depende de factores que escapan al control inmediato de las autoridades monetarias. El éxito de las metas de crecimiento e inflación anunciadas para 2026 dependerá, en buena medida, de la capacidad para aumentar los ingresos en divisas y de la evolución del entorno externo.
